Hay un smartphone entre mis sábanas…

pantallazo durexHace algunas semanas llegó a mi curro un correo de Durex, con el link a un “emotivo” video (yo más bien diría cebollón) que supuestamente revelaría una “esperada tecnología para smartphones que podría cambiar para siempre nuestra vida sexual”.

El video en sí, con su respuesta iluminadora al final del mismo (totalmente predecible por lo demás), no me interesa mayormente, pero sí quería compartir con vosotros algunos de los datos de un estudio de la Universidad de Durham que se ha lanzado junto con la campaña de Durex, porque si bien no me sorprenden, no por ello dejan de resultar alarmantes. Eso sí, hay algunas salvedades que es preciso mencionar, como que sólo se entrevistó –en profundidad- a 30 personas, todas ellas viviendo en Inglaterra (un país no precisamente conocido por las pasiones desatadas de sus habitantes) y que en todos los casos se trataba de relaciones de, al menos, un año. Ahora, para liarla un poco más con los datos, yo agregaría que Inglaterra tampoco es de los países con mayor penetración de dispositivos móviles en su entorno (en Europa España gana por goleada de hecho), por lo que la situación puede ser más preocupante en otros sitios. Aunque para pajas fronterizas ya tenemos a nuestros queridos políticos…

En fin, hechas ya las aclaraciones pertinentes, lo que el documento revela, o mejor dicho pone en cifras, es que “el uso generalizado de la tecnología está impactando seriamente a la frecuencia con la que tenemos relaciones sexuales, incluso llegando a cortar el coito y causando tensión en las relaciones”.

Los investigadores del Centre for Sex, Gender and Sexualities de Durham revelaron que el 40% de los encuestados han pospuesto la práctica sexual a causa de la tecnología, principalmente por el uso de smartphones y tablets. Otros, en cambio, comentaron que intentan ir deprisa durante el acto sexual para poder tener tiempo de responder a los mensajes de sus smartphones. Además, un tercio de las parejas entrevistadas admitió que han interrumpido su relación sexual para contestar al teléfono.

Para Mark McCormack, co-director del Centre for Sex, Gender and Sexualities en la Universidad de Durham, “la tecnología ha revolucionado nuestras vidas y los smartphones son ahora esenciales para la organización de nuestras relaciones íntimas, tanto para el inicio de éstas como para mantener el amor y el afecto cuando las parejas están separadas”, pero “lo que revela este estudio, y refleja el vídeo, es que actualmente la tecnología consume nuestras relaciones en un nivel mucho más profundo. Se ha adentrado en el dormitorio en más formas de las que imaginamos, a menudo con beneficios, pero también con desventajas para las relaciones que pueden ser potencialmente graves, ya que pueden causar frustración y tensión, e inmiscuirse en la actividad sexual”.

Y para los que buscáis una especie de conclusión, os dejo las palabras de Ukonwa Ojo, Head of Global Brand Equity en Durex: “Teniendo en cuenta que la tecnología juega un papel muy importante en nuestras vidas y relaciones, empezamos a explorar cómo podría utilizarse de una forma positiva para mejorar nuestras vidas sexuales; pero al hacerlo, descubrimos que la respuesta más efectiva era la más simple. Después de consultar a un gran número de expertos, realizar el estudio académico y llevar a cabo largas entrevistas cualitativas, la solución resultó ser simple: debemos desconectar para volver a conectar”.

Algunas citas de las entrevistas de Durham

“Cuando él se compró el primer iPhone, yo solía llamarle la tercera persona de nuestro matrimonio y la odiaba con pasión, solía sentarse entre nosotros, en realidad, no me gustaba… se ha convertido en un tercer brazo para muchas personas”.

“A veces estoy en Facebook y él en una aplicación deportiva mientras estamos en la cama; nos damos cuenta que, literalmente, estamos sentados juntos, pero vivimos en mundos distintos”.

“Puede que quiera sexo y él no se de cuenta de esto, porque él está distraído con su teléfono”.

“En los últimos meses, he tratado de prohibirle usar el teléfono en el dormitorio. Ahora estamos intentando usar el dormitorio solo para dormir y tener sexo”.

“Ella ama la tecnología, no voy a mentir, ella ama a su teléfono. A veces parece que tengo una relación con ella y su teléfono, ella ama a su teléfono y nunca se aleja de él”.

“Yo no he pospuesto la práctica sexual, he fingido un orgasmo para acelerarla y volver al trabajo”.

El estudio se elaboró en febrero de este año. Los participantes tenían entre 18 y 55. Todos eran heterosexuales y formaban una diversidad constitutiva en términos de clase, etnia, edad y nivel educativo. El informe completo se puede encontrar aquí (en inglés): http://dro.dur.ac.uk/14770/

También os dejo un enlace al video, para los que estéis interesados 🙂