El sexo ‘al revés’

foto blog al revesMi señora madre, una persona con una inacabable capacidad de aprender cosas nuevas, es muy aficionada a compartir cada día en su muro del Facebook una variopinta colección de links que, por una razón u otra, llamaron su atención. Humor, drama, curiosidades sexuales, espiritualidad, cuidado del cuerpo… todo cabe en su casi infinita lista de intereses, y por ende en su elástico muro (y en el mío, que la buena mujer es muy de compartir, jejeje).

Pues bien, hace algunos días, visitando a saltitos el timeline de mis amigos y conocidos, me quedé pegada con un texto que había copiado mi madre con una serie de tips para combatir el alzheimer. Básicamente, lo que se decía ahí era que el mal de Alzheimer se puede prevenir simplemente cambiando algunas rutinas para estimular el lado derecho del cerebro. Dicha técnica mejoraría la concentración, y ayudaría a desarrollar la creatividad y la inteligencia. Se trata entonces de hacer “ejercicio cerebral” o  o “aeróbica de las neuronas” –la palabra oficial vendría a ser ‘neuróbica’- para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes patrones de comportamiento y de las actividades de las neuronas del cerebro.

Lo central es que las prácticas elegidas cambien los comportamientos de rutina por otros desacostumbrados. Así, por dar algunos ejemplos, se mencionan los siguientes ejercicios neuróbicos, si bien el texto invita a echar a volar la imaginación y desarrollar ejercicios propios que sigan la línea de los propuestos:

– Usar el reloj en la muñeca contraria a la que normalmente se usa
– Cepillarse los dientes con la mano contraria a la habitual
– Caminar por la casa de espaldas
– Vestirse con los ojos cerrados
– Estimular el paladar con sabores diferentes
– Ver las fotos “cabeza abajo”
– Mirar la hora en el espejo
– Cambiar el camino de rutina para ir y volver a casa.

Después de pasarme un par de tardes caminando de espaldas por mi casa –es impresionante como parece existir todo un nuevo mundo cuando uno anda en modo ‘backwards’- y leyendo los mensajes de mi móvil con la pantalla dada vuelta, me puse a pensar en otros ámbitos de la existencia, fuera de la rutina más cotidiana (vestirse, lavarse los dientes, leer)  donde uno podría plantearse el desafío de hacer las cosas “al revés”… Y cómo no, me di de bruces con el inabarcable terreno de la sexualidad humana. Y dentro de éste, con el sexo.

Curiosamente, en medio de todas estas divagaciones, recibí un mail de lo más perturbador que incluía la siguiente frase: “El otro día, medio dormitando, soñé que cambiábamos los papeles y me esclavizabas. Me tenías de pie, esposado, cogido del pelo por detrás al tiempo que me sodomizabas sin contemplaciones”.

Voilá! Punto para mi cerebro derecho!!!

Alguna vez he dejado entrever aquí que lo mío no es el rollo dominatrix precisamente. Más bien asoman a mis fantasías machos recios y decididos, que saben qué hacer y dónde apretar, y que son capaces de contenerme con la sola fuerza de su mirada. Y aún entendiendo los muchos matices que puede llegar a tener una entrega, la mayoría de las veces lo que me apetece es saborear la contundencia metálica de su sentido más primitivo, el más basto. Sin embargo, fue leer esas palabras y sentir que mi imaginación comenzaba a galopar en sentido contrario al habitual. Y no os podéis imaginar lo que me he divertido haciendo de madame de Sade en mi trepidante cerebrito…

Ya tenemos un ejercicio para la lista entonces, el cambio de roles. Y ojo, que en la cama asumimos muchos roles, y no todos son tan obvios ni tan fáciles de intercambiar.

(Y por cierto, una “N. del A.” para mi estimado amigo sodomizable: cuando quieras, ¿eh?, que yo encantadísima de la vida me zambullo en tales experiencias. Pero ojo, que hay que meterse entero a la piscina, porque después no pienso conmoverme ante arrepentimientos ni melindres ni “no quiero estos” ni chorradas… u know, hay juegos que toca jugarlos en serio para que resulten más divertidos… jeje).

Ahora, si bien en este caso concreto ya me estoy visualizando camino al sex shop para equiparme con el traje de látex, el strap-on y todos los adminículos necesarios, creo que en general no se trata de pensar en ideas demasiado sofisticadas ni en cambios espectaculares para que los ejercicios funcionen también en el área sexual. De hecho, conversando anoche del tema con un amigo, no se demoró ni tres segundos en soltar su propia propuesta: empezar a tomar la iniciativa cuando no se tiene el hábito de hacerlo.

¿Y qué tal una sesión completa estando ambos con los ojos cerrados, por ejemplo? O tal vez en un entorno atípico, ligado a la propia historia. ¿Qué te gustan los flacos? Pues a buscar un gordito calentito y a ver qué tal. La cosa es enarbolar la bandera del cambio. Recuerdo incuso una noche en la que para mí fue toda una experiencia –y una sorprendentemente buena, además- un polvo largo, muy intenso y exclusivamente en la posición del misionero.

Bueno, hasta aquí llego yo porque en realidad mi idea era hacer de éste un post colaborativo. Así que os invito a dejar vuestras propuestas, sin importar si parecen tontas o descabelladas, que aunque probablemente no nos enteremos, siempre existe la posibilidad de contribuir a la felicidad de algún lector (o bloguero!) ávido de nuevas ideas.

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Multiorgasmos en 297 páginas

portada la mujer multiorgásmicaComo lo prometido es deuda, voy a dedicar mi post de hoy a un libro poderoso y transformador: La mujer multiorgásmica. Tal como había comentado hace algunos días, se trata de una obra escrita por Mantak Chia y Rachel Carlton que, mediante una serie de reflexiones y ejercicios de sexualidad taoísta, nos enseña a conectarnos con nuestra energía sexual. Los resultados pueden ser sorprendentes.

Es importante destacar que éste no es un libro dirigido exclusivamente a mujeres que no pueden tener orgasmos. Todas, incluso las que ya tienen orgasmos con frecuencia y creen que no hay otra cumbre más allá de las conocidas, podrán encontrar entre sus páginas algún elemento que les sirva para incrementar considerablemente la intensidad de los mismos. Y por supuesto, no se trata de ponerse a “hacer los deberes” en pleno acto sexual; nada atenta más contra el necesario “dejarse ir” de un buen polvo que tener que estar pendiente de seguir una serie de pasos de manual. No, éste es un libro que invita a explorar en el propio cuerpo y en las energías que se mueven en él, para que luego puedan expresarse –libremente y en todo su poderío–  durante el sexo.

Algunos ejercicios son fascinantemente sencillos, y digo fascinante porque realmente sorprende que tan poco pueda hacer tanto. Está, por ejemplo, el Chi Kung de la risa, que mediante cinco pasos incrementa el chi (energía) del centro abdominal, estimulando la producción de endorfinas y dirigiendo el “calor” hacia la zona inferior del cuerpo. Los pasos son:

–          Sentarse con la espalda recta y las manos sobre el abdomen.

–          Dejar que empiece a salir la risa. Reírse con la boca abierta y dejando que el pecho se mueva. De ser posible, hacerlo durante varios minutos.

–          Después reírse con la boca cerrada, moviendo el vientre y las manos. Seguir así durante varios minutos.

–          Dirigir algunas respiraciones profundas hacia el vientre y sentir su chi cálido y vibrante.

–          Frotarse el abdomen con las manos, dibujando una espiral que ayude a absorber el chi.

Si bien al principio puede parecer extraño eso de reír sin motivo, como casi cualquier cosa que se practica, al poco tiempo una se siente más y más cómoda con la idea de descojonarse porque sí y empieza a descubrir los muchos tipos de risa que pueden haber. Desde la perspectiva taoísta, el “jajaja” o “jijiji” con la boca abierta estimulan la zona del pecho, mientras que la risa ventral, con respiración nasal, la boca cerrada y el vientre en movimiento (del tipo “hummm”) estimula los órganos de la cavidad ventral y despierta el chi del centro abdominal.

También están los sonidos sanadores, que trabajan con las emociones positivas y negativas asociadas a los distintos órganos: Pulmón, riñón, hígado, corazón, bazo/estómago y útero/ovarios, además del triple calentador, en referencia a los tres calentadores o divisiones energéticas del cuerpo. Obviamente no puedo ponerme aquí a reproducir todos los ejercicios con detalle (¡ya quisiera yo!) pero sí me gustaría contar un poquito más sobre el sonido del útero y los ovarios, ya que aunque tradicionalmente éstos se incluyen en el ejercicio del riñón (que es el órgano yin que se relaciona con estos órganos yang), el libro les da un énfasis especial por la importancia que tienen para la salud de la mujer. “La energía del útero y de los ovarios es muy poderosa y muchas mujeres guardan en ellos abundante dolor físico y emocional”, señalan los autores. Así, este ejercicio ayuda a “limpiar” cualquier energía que pudiera haber quedado de antiguas experiencias dolorosas o desagradables.

Dado que considero que “La mujer multiorgásmica” debería ser declarado patrimonio de la humanidad por lo beneficioso que puede resultar en muchos casos, os copio de forma literal los dos párrafos que hablan del sonido del útero y de los ovarios, por si alguna se anima a practicarlo. Y si algún chico entre los lectores se está preguntando “¿y yo qué”?, os repito que también existe “El hombre multiorgásmico” (además de “La pareja multiorgásmica”), en la misma línea aunque un pelín menos… zen. Lo cual está más que bien, ya que no me imagino a muchos tíos entusiasmados ante la perspectiva de “conectarse internamente con su centro del placer”. Tampoco los veo haciendo juegos exploratorios para conocerse mejor el pene, probablemente porque en muchos casos (frente a tantas hordas de féminas desincronizadas con sus vaginas) la clave para incrementar el placer de ellos es “salir de su polla”, más que profundizar en la misma. Pero bueno, ya me estoy yendo por las ramas, y además prefiero evitar las generalizaciones. Van los párrafos del sonido del útero, y que os aprovechen:

“Ponte las manos sobre los muslos, con las palmas hacia arriba (sentada y con la espalda recta). Toma conciencia del útero y de los ovarios. Ahora toma una inspiración profunda y ponte las manos sobre la pelvis o justo delante de ella, con las palmas hacia el cuerpo. Al espirar tira del abdomen hacia dentro, como si quisieras llevar el ombligo hacia la columna. Esto comprimirá tus órganos sexuales. Emite el sonido “shuueeei” con la espiración. Imagina que estás liberando cualquier dolor o experiencia negativa que puedas tener grabados en tu útero y ovarios.”

“Relájate y vuelve a poner las palmas sobre los muslos. Al inspirar, imagina que tu útero y ovarios se llenan de una brillante luz violeta, asociada con el poder personal y la creatividad. Repite los movimientos dos veces más (intercalados con otras respiraciones sin sonido). Es conveniente hacer este ejercicio en cualquier momento que sientas dolor, o temas que vas a sentir dolor, en tus órganos sexuales; por ejemplo, cuando tengas calambres menstruales o te vengan recuerdos dolorosos de abusos sexuales o de una violación”. También –agrego yo– es muy recomendable cuando se han practicado o se van a practicar intervenciones quirúrgicas en la zona.

¿Tenéis alguna amiga que esté de cumple pronto y no se os ocurre qué regalarle? Ya sabéis…