Adiós

Amigos míos, gente que llegó a ser muy querida, muy especial para mi…

Esta es mi despedida definitiva de este blog. Siento en lo más hondo de mi alma triste que una etapa se cierra para mi, en la que ya no necesito exorcizar mis fantasmas a través de esta terapia-escape-juego megagrupal, que tantas alegrías (y quebraderos de cabeza!) me ha dado. Ahora mismo las únicas conexiones que busco y me sostienen son las de mis seres más queridos, y ya hay bastante dolor en esta existencia como para contribuir a más compartiendo con vosotros mis letras heridas.

Mi mundo es mío ahora, es una oscuridad que he de atravesar sola. Así está escrito, en el lenguaje insondable del universo.

Sólo les digo: amen, amen profundamente, con el alma abierta como una flor, sin miedo y con inocencia, desde las tripas y desde el hermoso silencio del alma. Con valor y generosidad. Con mucha generosidad. Para que nunca dejéis este mundo -porque siempre será demasiado pronto- arrepentidos de no haberos entregado lo suficiente. Hay saltos hermosos, que nos llevan a niveles más elevados de conciencia, y en todos ellos el motor único es el amor. No os permitáis perderos ese regalo de la vida.

Yo necesito reconstruirme, y para ello sólo ansío el abrazo de los míos, abrazos de carne que palpita, abrazos de vida.

He pensado mucho sobre si escribir esto. Pero de alguna manera siento que os lo debo. Que es consecuente con lo que estoy viviendo y lo que siento. El afecto, lo que uno importa e interesa al otro, se devuelve -y se multiplica- con afecto. Y por cibernéticas que hayan sido, llegué a establecer con muchos de vosotros relaciones genuinas. Así que me despido como siento que necesito hacerlo, con un adiós con sus cinco letras.

También he pensado mucho sobre si compartir las letras que siguen con vosotros. Pero algo en mi corazón me dice que no es impudicia, que es un regalo. Son las letras de un artista, de mi hermoso niño artista… y el arte pertenece al mundo de los vivos, así como los cuerpos a la madre tierra.

Abrazos profundos

Vero

Me muero

“Así como un rojo sol que se apaga
tu recuerdo se muere en mi memoria olvidada
y las muchas lágrimas que mi cuerpo derrama
quieren besar tu mejilla,
pero caen al suelo y se quedan clavadas

No me queda fuerza
y mis palabras están muertas ya,
así me llores como yo a ti te he llorado
nunca el tiempo podrá volver atrás

Yo,
que te he esperado
hasta el fin de los tiempos
me he cansado ya de respirar

Cuando ya no siga vivo
y mis palabras no existan más
como estúpido en un triste recuerdo
¿quién me recordará?”

(Yo te recordaré, hijito amado. Yo y tantas, tantísimas personas más que te quisieron tanto…)

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19 pensamientos en “Adiós

  1. Amén, Vero, amén. Lo siento como un ser querido que se va, el consuelo es que va al encuentro de sí misma. Que seas feliz la mayoría de las veces, las otras quedan para contrastar. Un beso

  2. Llevo días pensando en ti, porque conservo por puro instinto absurdo cierto email fundacional y te encuentro al limpiar mi correo, por esa extraña obstinación mía de no querer olvidarte, porque, ya lo sabes, nena, tú vales mucho, y me temía que tu silencio tan largo no iba a resultar en nada de mi agrado. Mi alma, que además de profética, es una pesimista de mierda.

    Pero es lo que necesitas, y aunque me toca lo que tú ya sabes a dos manos, es lo que tiene que ser. Así que cuentas con mi pandapoyo a muerte, mi querida y achuchable dama.

    Pandamente tuyo,
    J.

  3. Qué pena me ha dado! Cuídate mucho y mucha suerte en tus nuevas aventuras. Ha sido un placer leer tus post. Fue uno de mis referente cuando yo cree el mío, así que siempre formarás parte de su esencia. Un abrazo y hasta pronto.

  4. Le doy a me gusta, pero no me gusta nada las despedidas, y menos si son tan tristes, te deseo muchos abrazos y besos reales de la gente de tu alrededor, que virtuales también los tienes, pero no son lo mismo.

  5. Adiós Vero. Y te digo adiós, con una gran tristeza. Durante mucho tiempo, en el que mi espacio era más que un lugar dónde “vomitaba” todo aquello que me mataba, siempre había unas palabras tuya. Se te va a echar mucho de menos.
    Que la vida te dé muchas alegrías.

    Siempre tuya
    I

  6. Cada vez que vuelvo a leer esas letras, ya sabes cómo se me vuelve a partir el alma. Y te admiro y quiero más todavía por esa claridad, esa entereza y esas ganas que aún te quedan de seguir amando.

  7. En WordPress, a parte del “me gusta” harían falta botones para expresar un “me apena” “me duele” “me entristece” ver que te vas… Yo lo hice. Borré un blog completo y dejé de escribir… Pensé que dejaría de hacerlo pero ya ves… Confío en ti. Suerte en tu nueva etapa y regresa, no nos dejes solos mucho tiempo.

  8. Me cuesta escribir esto. 
    He esperado un día para comentar porque no sabía bien qué decir ante tu 
    despedida, pero no quiero alargarlo más no sea que decidas también echar el total 
    cerrojazo al blog y renunciar a leer las lamentaciones de los que te queremos y 
    admiramos.
    Me siento muy afortunado por haber recibido tus palabras, por haberte conocido 
    un poquito y disfrutado de tu lucidez, tu inteligencia y tu generosidad durante el 
    tiempo que he seguido tu blog. Espero que de una forma u otra nuestros caminos 
    vuelvan a tocarse.
    Ningún estado del ser es para siempre, nos hallamos en constante evolución y 
    queramos o no nuestro paso por aquí es muy efímero, ya tomemos como 
    referencia una relación, un trabajo, un blog o la misma existencia. Creo que la 
    muerte no es el contrario de la vida sino una etapa más, solo un cambio de estado. 
    Nacimiento y muerte son los extremos de una etapa temporal, la vida existía antes 
    del nacimiento y continuará después de la muerte.
    Nos quedamos con tus escritos, que son el resultado directo de tus pensamientos y 
    emociones. Has tocado la vida de todos los que te hemos leído y algunos, te lo 
    aseguro, hemos sido transformados por ello. Eso es un acto de Amor, que no es 
    distinto del que se puede profesar por un ser querido, solo difiere en su cantidad o 
    profundidad. Y este acto necesita de dos partes, emisor y receptor. Por favor, 
    siéntete merecedora de cualquier ayuda que necesites, pide el apoyo que precises, 
    conviértete en receptora, es un regalo aún mayor si cabe sentirse valioso o útil
    para una persona a quien se quiere. Al pedir ayuda uno nunca contagia su 
    oscuridad, el simple acto de pedir y recibir es pura luz.
    Ya te echo de menos, Vero.
    Un beso.

  9. Mi querida Vero, siento mucho tener que decirte adiós. Creo que esa palabra siempre es difícil de pronunciar por todo lo que significa. No nos conocimos mucho, pero cuando yo entré en todo este mundo tú me diste una muy buena acogida haciéndome sentir como en familia. Espero de todo corazón que tu alma halle la paz que necesitas en este momento.
    Un fuertísimo abrazo y un beso querida Vero.

  10. Siento que tus palabras sen tristes en este momento, pero lo comprendo, aquí has dejado mucho de ti y con sinceridad nos has contado muchas cosas, espero que algún quizá te apetezca volver a tu rincón bello.
    Un abrazo fuerte.

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