Así, con todo el morro…

foto-post-concurso

Se que os debo una entrada hace rato, pero no sabéis la ilusión que me hace lo que os voy a contar…

Os invito a leer mi último relato, escrito para participar en el concurso de relatos eróticos de Malicieux. Podéis leerlo (y votarlo, que no me enojo) haciendo clic aquí. La forma de votar es de lo más tierni… al final de relato aparece un corazoncito, si pincháis en él ya estáis regalándome un voto.

Y sí, me da un poquillo de pudor esto de autopromocionarme (no soy particularmente fan de los concursos en los que uno mismo tiene que currarse el voto y tocarle las narices a amigos y conocidos), pero la verdad es que muero por hincarle el diente a ese premio -juguetitos, juguetitos, vengan a mí- ya que hace muuucho que no puedo renovar mi stock y salvo el vibrador Bcute Classic Curve que me enviaron recientemente para escribir una reseña, a mi cofrecito happy le salen teralarañas ya… Es que esto de la crisis es muy malo!

Bueno, no doy más la lata. Ojalá que os guste!!!!

Besos y abrazos

Ava

 

 

Anuncios

Bcute Classic Curve: Guerrillero y cumplidor, pero mejor sin la curvita!

masajeador-bcute-classic-curveLlevaba ya varios días esperándome la cajita de marras. Haciendo guiños desde mi mesita de noche, llamándome con sus tentadoras esquinas de cartón sin abrir. Pero yo nada de nada… Sin ánimos de jugar, sumergida en mis problemas grandes de gente grande, la dejaba noche tras noche aparcada, evitando sus cantos de sirena. “Mañana sí, seguro que me apetece”, me decía antes de ir a dormir.

Nunca había tenido esa sensación, de “tener” que usar un juguetito, ni se me ocurrió pensar en ello cuando me puse a evaluar los pros y los contras de este asunto: Cuento corto, los chicos de Malicieux me preguntaron si quería participar en su campaña de reseñas, para dar a conocer los productos de su web. El mecanismo es bastante clásico a estas alturas -te envían un producto X, lo pruebas, opinas y te lo quedas- pero me dijeron algo que me encantó y que finalmente me llevó a dar el sí, y que os copio textual: “Buscamos que sea muy personal, casi como un relato, pero que cuente la verdad de la experiencia que se ha tenido al utilizarlo y de las impresiones que una ha tenido”.

Bueno pues, esas son las aguas en las que me gusta navegar 🙂

Y como os iba contando, mi primera experiencia fue sentir que qué coño hacía yo ahora con eso, si mi vida estaba hecha un caos y mis ánimos por el suelo. Así que ahí se quedó… hasta que un Whatsapp que no me esperaba derivó en una noche de hotel que tampoco… Y me llevé conmigo mi juguetito sin estrenar, el Masajeador Bcute Classic Curve que tantos días llevaba vegetando en mi casa.

Por suerte me pudo la curiosidad y abrí la caja al bajarme del metro, porque no traía pilas (una gentileza que siempre se agradece, sobre todo porque es un olvido frecuente a la hora de estrenar un juguete). Afortunadamente, en este caso no fue nada que el chino del barrio no pudiera solucionar.

También lo encontré más pequeñito de lo que parecía en la foto que había visto (11 cm de largo x 2.3 de ancho), pero en mi caso lo consideré un plus… no soy muy de usar juguetes con fines “penetrativos”, en lo personal considero que en esos ámbitos nada se compara al producto original y siempre me quedo con la sensación de que cualquier reemplazo es demasiado frío, demasiado tieso, demasiado poco palpitante como para dejarme del todo feliz. Así que, salvo que se trate de juguetes anales, los míos suelen ser pequeños y monos. Y éste, además de serlo, está hecho con un material que es una delicia al tacto, y viene en una fundita negra peluda de lo más cuca, ideal para llevar en el bolso. Todo un detallazo, he de decir. Así que ahora es mi nuevo “juguetito-pocket”, listo para salir de paseo a donde yo me lo quiera llevar.

Lo que sí, confieso que hubiera preferido la versión “no curve”, de haberla… como os decía en el párrafo anterior lo mío no es introducirme juguetes, a lo que se suma que cuando traen la curvita esa nunca sé a ciencia cierta para que lado ponerla ni donde meterla, como que no encaja bien en ninguno de mis orificios!!! Aún así mi entusiasta compañero de cama me lo metió por todos los sitos imaginables, y como esa noche estaba como una moto la sensación estuvo más que bien… como preámbulo eso sí.

Un par de días después me apeteció tener la experiencia exclusiva, “mi juguetito y yo”… Aprovechando que mi encuentro reciente me había sacado de mi letargo asexuado, y que estaba sola en casa, decidí explorar todo su potencial, y el resultado fue más satisfactorio. Para empezar, dura (es increíble lo poco que le dura la pila a algunos juguetes frente al exceso de entusiasmo, por no hablar de aquellos que mueren al segundo uso). Además, tiene una intensidad de vibración bastante interesante para un juguete de su tamaño -tampoco es una taladradora, eh?- y puede hacer maravillas al acercárselo al clítoris -de nuevo, como preámbulo-, sin contar con que es relativamente silencioso, otro elemento a considerar cuando uno comparte piso o le va el rollo callejero. Lo que sí, no esperéis sofisticaciones: No gira, no vibra de manera intermitente ni tiene distintos programas. Estamos ante un “básico”, bastante económico y funcional. Y como tal, cumple lo que promete.