En busca del orgasmo perdido

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Escribir este post es una deuda que tengo pendiente hace muchísimo tiempo con una amiga, pero cada vez que me disponía a intentarlo algo me frenaba, como si la tarea me quedara demasiado grande, como si se tratara de enfrentarse a una vaca sagrada. Después de todo, ¿qué coño puedo saber yo acerca del orgasmo, así en mayúsculas? Sí, vale, tengo orgasmos, pero muy rara vez durante el sexo (a menos que yo misma colabore directamente en el proceso), y muchas veces me quedo con la sensación de que al asunto le faltó punch, que estuvo bien pero podría haber sido mucho mejor… Eso sin contar con que durante muchísimos años decir orgasmo era para mí lo mismo que decir aguja, siendo mi cuerpo un enorme pajar donde la búsqueda no parecía terminar nunca.

Pero bueno, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, así que estimados míos, he aquí el tema que nos traemos entre manos, desde mi humilde perspectiva.

Decía mi amiga lo siguiente en su mensaje: Quería sugerirte  algún artículo que hable del orgasmo. Hay tantas mujeres que creen haberlo sentido y como es algo tan intangible a veces ni lo conocen. Es difícil de explicar el “como es”.

Sin duda que es difícil porque no existe ‘un’ orgasmo femenino, el asunto se puede manifestar de muchas maneras: Siguiendo los patrones del masculino por ejemplo (excitación, plataforma, orgasmo, resolución), teniéndolo en “línea recta”, con varios picos de éxtasis, tal vez encadenando uno tras otro o en espiral… Ahora, si hay algo que sí está claro en esta tierra de sombras y piruetas es que cuando se tiene un orgasmo se sabe. Y ahí no hay más vuelta que darle.

Me lo explicó una prima con todas sus letras –y su habitual dosis de humor ‘barriobajero’- hace muchísimos años cuando yo nadaba con desesperación en los mares de la anorgasmia pero no me quería convencer de ello y a cada saltito, zumbido o sensación rica trataba de colgarle el cartelito de ‘orgasmo soft’: “Eso es como tirarse un pedo –me dijo-. Da igual si es más grande o más chico, siempre te enteras”.

Lo he dicho ya en algún otro post, pero lo vuelvo a repetir ahora: Uno de los mejores métodos de encontrarse con el orgasmo perdido es la masturbación. Un ambiente relajado, tiempo libre y a explorar. Porque claro, si ni siquiera una sabe dónde tocar para ver estrellitas, cómo esperar que lo sepa nadie más. Y otra cosa, la actitud tiene que ser constructiva. Algo así como buscar con alegría y sin esperar resultados, que de lo contrario pasa algo parecido a lo del gatillazo, mientras más se intenta mayor es el desastre, y mientras tanto una se queda sin dedos y con una irritación de la hostia (en el cuerpo y en la cabeza, buff!).

No se trata de ponerse ahora a elaborar el decálogo del buen orgasmo, ni de ser tan ingenua como para pensar que con una lista de tips bienintencionados cualquiera puede alcanzar sus cimas… A veces influyen factores físicos, otras veces hay traumas profundamente arraigados que no se superan solamente con buena voluntad. Sin embargo, sí puedo hablar de mi propia experiencia y de las cosas que a mí me han servido. Cuando hay terceros involucrados vuelvo a lo dicho, o intervengo yo misma en el proceso –timideces fuera!- o saco el manual de instrucciones, el mapa y las riendas, intentado oscilar con elegancia entre la sugerencia y la exactitud. A algunos les mola eso de compartir información, pero no siempre tanta directriz es algo bien recibido. De todas maneras no suelo comerme el coco con ese tema, y cuanto más me relajo más me encuentro con sorpresitas, como una vez que me corrí sólo con que me apretaran los pezones. Y es que muchas veces un buen manejo del in crescendo puede ser el único mapa que se necesita hacia la felicidad.

Ahora, sí que tengo algunos truquillos cuando somos mi orgasmo y yo contra el mundo, sin pollas enhiestas en el panorama. Como volver a empezar cuando siento que se me escapa. Detenerme, respirar profundo, volver a sentir el cuerpo, partir de nuevo, de cero. Sin pensar en que tengo prisa, en que quiero ya, que estaba tan cerquita, que me falta tiempo para tanta parafernalia… O como buscar otros caminos para ganar intensidad, porque a veces las fórmulas seguras, las vías conocidas y habituales, garantizan el resultado, pero ese resultado no pasa de ser un mero desahogo físico. Y algo tan simple como tocarse en otros sitios, o con movimientos nuevos, puede derivar en resultados sorprendentes. No siempre, claro, pero en algún momento…

Y aún a riesgo de quedar como una hippie loca que le aúlla a la luna, meditar unos minutos antes y dirigir mis energías hacia el vientre suele hacer maravillas. O reír durante algunos minutos, así a lo tonto, con ganas, sin razón, con la boca abierta y después cerrada. De lo que se trata es de irse “para dentro”, conectar con uno mismo, con sus sensaciones y cómo éstas se van ramificando. Salir de la cabeza y volverse puro cuerpo flotando en su propio universo.

Un cuerpo que, por cierto, hay que querer. Otro básico del buen orgasmo. Ya sea en compañía o en soledad, es escaso el disfrute que se puede obtener si se piensa más en que a una le cuelga un michelín del tamaño del Titanic que en las cosquillitas que se están produciendo “ahí abajo”.

Y ya lo último: Alguna vez me ha pasado que, como mi primer orgasmo es el que más se tarda y de ahí en adelante los demás son pan comido, me engolosino demasiado y la cosa termina cayendo por su propio peso. O sea, he tenido un par de orgasmos espectaculares pero en cuanto salgo de uno ya quiero otro, como si el placer ya trajera aparejada la necesidad, y sigo y sigo y sigo, y cada uno de los que vienen después es más chiquito que el otro, llega menos dentro, hasta que la cosa se desinfla, hasta que ya tengo que parar simplemente porque tengo todo anestesiado de tanto frotamiento frenético y ya me sube la mala leche. Así que pregunto, porque siempre es tan bonito sentirnos identificados con el prójimo… ¿a alguien más se le han gastado los orgasmos por glotonería o sí que soy media bicho raro?

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27 pensamientos en “En busca del orgasmo perdido

  1. Había escrito un comentario desde el móvil y no ha salido… claro, que eran las 4 de la mañana y venía bastante contento… Y digo yo, si Proust inició su búsqueda del tiempo perdido gracias a una magdalena, cuál o quien ha sido tu desencadenante? 😉

  2. A mi también me ha pasado lo del desgaste de orgasmos… si que es cierto que cuando tienes uno ya parece que no puedes parar…y que quieres más y más, pero creo que solo el segundo puede llegar a ser tan bueno como el primero,a partir de ahí todo decae un poco y ya no sientes lo mismo. Y ya no sabes si sientes realmente tu mano ahí frotandote o no… 🙂

    Tengo que decir que para no saber como abordar el tema lo has hecho increible!!:)

    Un besito Ava!

  3. Excelente explicación del orgasmo, y no solo el femenino. El buen sexo necesita su tiempo, sus pausas, sus risas, su complicidad, sea con uno mismo, como muy bien has descrito o con otra persona. Y en lo de las improvisaciones… y hacer cosas imprevistas, funciona, no siempre, como muy bien has dicho. Fantástico artículo, para no saber sobre orgasmos. Y ahora, con tu permiso, voy a ver si alguna amiga me quiere coger el teléfono para… hablar. Tal vez quedemos para comer. Un abrazo.

    • chicos, ya lo he visto, muchiiiisimas gracias! siento no haber contestado antes, he estado liadísima, y el finde de bodorrio y resaca, ups! ya me paso x vuestro blog para dejaros unas palabrillas…

  4. Hola, es la primera vez que visito este blog y me encuentro con esta reflexión sobre el orgasmo. Fantasticoooo. Me quedo con esta frase: Cuando hay terceros involucrados vuelvo a lo dicho, o intervengo yo misma en el proceso –timideces fuera!- o saco el manual de instrucciones, el mapa y las riendas, intentado oscilar con elegancia entre la sugerencia y la exactitud. BUENIIISIMAAA. uN SALUDO Y GRACIAS.

    • Hola Yolanda, primero q nada me disculpo por haber dejado pasar tanto tiempo sin contestar, pero llevo ya varias semanas revisando el correo a saltitos…
      Segundo, muchísimas gracias por tu comentario!!!! Me has dejado con una sonrisa de 10 metros! Y espero seguir viéndote por aquí 🙂
      Un abrazo!

  5. Bravo. Es curioso pero hay tan poco escrito sobre esto cuando es algo tan fundamental… el gran ejemplo está en la pronografía. Siempre aparece el hombre teniendo un orgasmo (suena hasta cómico decirlo así haha)…. ¿y qué hay de la mujer? aiss si es que queda tanto por hacer

    • A mí me da la sensación de que hay mucho escrito sobre el orgasmo femenino pero todo lo que hay parece el mismo artículo reescrito y “refrito” cientos de veces… O sea, cero aporte. Creo que falta honestidad al respecto. Y una visión menos obsesiva con el tema, más alegre y liviana por decirlo así. Lo cual en ningún caso significa que hay que olvidarse de él, porque es un regalo maravilloso de la vida y está para ser disfrutado.
      Un difícil equilibrio, sin duda…
      Un abrazo y gracias por pasarte!!! 🙂

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