Candy

candy

“Tampoco habrá suerte esta noche”, pensó. Si tan sólo fuera por ese espantoso negligé rojo del chino, incapaz por otra parte de contener la insatisfecha abundancia de sus carnes… Pero no, lo peor no estaba en el envase. Era ese deseo rancio que le brillaba en la piel como una mala crema, ese olor a herrumbre que se adivinaba emanando de su coño. No tragó saliva porque tenía la boca seca. “A ésta seguro que le gusta que se lo coman. Que no se me vaya a olvidar pedirle un vaso de agua”, se recordó.

– Hola, soy Luisma. Ya estoy aquí.
– Mmm… puedes llamarme Candy.
– Candy. Ya… ¿Te importa si uso el baño?
Se dirigió hacia el interior del piso pero al no obtener respuesta se giró, sin saber qué camino seguir. Ella parecía aún más confundida. Cuando habló por fin, a él le pareció que su voz era todo lo contrario que su aspecto: ingrávida casi, entre la insignificancia y la dulzura. Le recordó el sonido de un arpa vieja.

– La segunda puerta, allí -indicó con el dedo-. Pero por favor no te tardes. Sólo me alcanza para una hora.

La vergüenza ralentizaba sus palabras. Era tan evidente que casi podía masticarse. Él no llegó a conmoverse, pero sí a darse cuenta de que hace algunos meses se hubiera sentido más predispuesto a ser amable. Ahora sólo le quedaban unos pocos recursos, y todos ellos habitaban en la periferia de su corazón. Haciendo un esfuerzo rascó un poco dentro de sí, pero más que nada porque ponerse en evidencia era de alguna manera compartir.

– Tranquila. Eso no te lo cobro. Sólo cuando los dos estemos listos.

Había pocas cosas que agradecer aquella noche. Tal vez la protección que le ofrecían las descascaradas paredes rosa del baño, pero era efímera. Al menos se alegró de no haberse hecho una paja antes de salir de casa.

 

(Por cierto, la imagen es de http://www.superbwallpapers.com/)

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24 pensamientos en “Candy

  1. Estoy de acuerdo en que estos dos destilan ternura por sus poros aunque sea amarga y bañada en.

    A.

    Pd: Creo que estoy algo idiota… pero me he perdido un poco con el primer párrafo 😦

  2. Pingback: SOS relatos eróticos | Ava y el sexo

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