PARA AVA. RELATO ERÓTICO

Son esas sorpresillas que a una le alegran la vida, así, sin que te las esperes para nada… Hace escasos días, paseando inocentemente por aquellos blogs que me gusta leer cada tanto -tenía varias visitas pendientes, hay mucho talento en la blogósfera!- me encontré, en la página de Salvela, con un regalazo. Y claro, como ando inflada como pez globo por la laif, me permito compartirlo con todos vosotros 🙂

salvela

PARA AVA. RELATO ERÓTICONacimiento de venus

Aviso, este relato es para mayores de dieciocho años. Va en serio. Sabéis que soy muy bromista, pero ahora no bromeo. Si algún bloguero/a es menor o se puede sentir ofendido de alguna manera, que no continúe leyendo.

Este relato, ¿erótico?, se lo dedico a Ava Maof, que como muchos sabéis tiene un delicioso blogg

https://avayelsexo.wordpress.com

que os animo a visitar, leer y disfrutar de cada una de sus perlas. El principio de este relato es demostrar a Ava que es imposible que mi rudeza narrativa pueda competir con su exquisitez y la de otros relatos eróticos que disfruto. Todo empezó cuando me quiso animar a escribir “guarradas” para un concurso cuyas bases encontraréis aquí:

http://www.dolcelove.es/bases-del-ii-concurso-relatos-eroticos

Ni mucho menos me atrevo a competir con lo que leo por aquí y mucho menos con Ava.

No, el relato no está escrito para Ava, se lo dedico, y…

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En busca del orgasmo perdido

orgasmo_recurso 2

Escribir este post es una deuda que tengo pendiente hace muchísimo tiempo con una amiga, pero cada vez que me disponía a intentarlo algo me frenaba, como si la tarea me quedara demasiado grande, como si se tratara de enfrentarse a una vaca sagrada. Después de todo, ¿qué coño puedo saber yo acerca del orgasmo, así en mayúsculas? Sí, vale, tengo orgasmos, pero muy rara vez durante el sexo (a menos que yo misma colabore directamente en el proceso), y muchas veces me quedo con la sensación de que al asunto le faltó punch, que estuvo bien pero podría haber sido mucho mejor… Eso sin contar con que durante muchísimos años decir orgasmo era para mí lo mismo que decir aguja, siendo mi cuerpo un enorme pajar donde la búsqueda no parecía terminar nunca.

Pero bueno, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, así que estimados míos, he aquí el tema que nos traemos entre manos, desde mi humilde perspectiva.

Decía mi amiga lo siguiente en su mensaje: Quería sugerirte  algún artículo que hable del orgasmo. Hay tantas mujeres que creen haberlo sentido y como es algo tan intangible a veces ni lo conocen. Es difícil de explicar el “como es”.

Sin duda que es difícil porque no existe ‘un’ orgasmo femenino, el asunto se puede manifestar de muchas maneras: Siguiendo los patrones del masculino por ejemplo (excitación, plataforma, orgasmo, resolución), teniéndolo en “línea recta”, con varios picos de éxtasis, tal vez encadenando uno tras otro o en espiral… Ahora, si hay algo que sí está claro en esta tierra de sombras y piruetas es que cuando se tiene un orgasmo se sabe. Y ahí no hay más vuelta que darle.

Me lo explicó una prima con todas sus letras –y su habitual dosis de humor ‘barriobajero’- hace muchísimos años cuando yo nadaba con desesperación en los mares de la anorgasmia pero no me quería convencer de ello y a cada saltito, zumbido o sensación rica trataba de colgarle el cartelito de ‘orgasmo soft’: “Eso es como tirarse un pedo –me dijo-. Da igual si es más grande o más chico, siempre te enteras”.

Lo he dicho ya en algún otro post, pero lo vuelvo a repetir ahora: Uno de los mejores métodos de encontrarse con el orgasmo perdido es la masturbación. Un ambiente relajado, tiempo libre y a explorar. Porque claro, si ni siquiera una sabe dónde tocar para ver estrellitas, cómo esperar que lo sepa nadie más. Y otra cosa, la actitud tiene que ser constructiva. Algo así como buscar con alegría y sin esperar resultados, que de lo contrario pasa algo parecido a lo del gatillazo, mientras más se intenta mayor es el desastre, y mientras tanto una se queda sin dedos y con una irritación de la hostia (en el cuerpo y en la cabeza, buff!).

No se trata de ponerse ahora a elaborar el decálogo del buen orgasmo, ni de ser tan ingenua como para pensar que con una lista de tips bienintencionados cualquiera puede alcanzar sus cimas… A veces influyen factores físicos, otras veces hay traumas profundamente arraigados que no se superan solamente con buena voluntad. Sin embargo, sí puedo hablar de mi propia experiencia y de las cosas que a mí me han servido. Cuando hay terceros involucrados vuelvo a lo dicho, o intervengo yo misma en el proceso –timideces fuera!- o saco el manual de instrucciones, el mapa y las riendas, intentado oscilar con elegancia entre la sugerencia y la exactitud. A algunos les mola eso de compartir información, pero no siempre tanta directriz es algo bien recibido. De todas maneras no suelo comerme el coco con ese tema, y cuanto más me relajo más me encuentro con sorpresitas, como una vez que me corrí sólo con que me apretaran los pezones. Y es que muchas veces un buen manejo del in crescendo puede ser el único mapa que se necesita hacia la felicidad.

Ahora, sí que tengo algunos truquillos cuando somos mi orgasmo y yo contra el mundo, sin pollas enhiestas en el panorama. Como volver a empezar cuando siento que se me escapa. Detenerme, respirar profundo, volver a sentir el cuerpo, partir de nuevo, de cero. Sin pensar en que tengo prisa, en que quiero ya, que estaba tan cerquita, que me falta tiempo para tanta parafernalia… O como buscar otros caminos para ganar intensidad, porque a veces las fórmulas seguras, las vías conocidas y habituales, garantizan el resultado, pero ese resultado no pasa de ser un mero desahogo físico. Y algo tan simple como tocarse en otros sitios, o con movimientos nuevos, puede derivar en resultados sorprendentes. No siempre, claro, pero en algún momento…

Y aún a riesgo de quedar como una hippie loca que le aúlla a la luna, meditar unos minutos antes y dirigir mis energías hacia el vientre suele hacer maravillas. O reír durante algunos minutos, así a lo tonto, con ganas, sin razón, con la boca abierta y después cerrada. De lo que se trata es de irse “para dentro”, conectar con uno mismo, con sus sensaciones y cómo éstas se van ramificando. Salir de la cabeza y volverse puro cuerpo flotando en su propio universo.

Un cuerpo que, por cierto, hay que querer. Otro básico del buen orgasmo. Ya sea en compañía o en soledad, es escaso el disfrute que se puede obtener si se piensa más en que a una le cuelga un michelín del tamaño del Titanic que en las cosquillitas que se están produciendo “ahí abajo”.

Y ya lo último: Alguna vez me ha pasado que, como mi primer orgasmo es el que más se tarda y de ahí en adelante los demás son pan comido, me engolosino demasiado y la cosa termina cayendo por su propio peso. O sea, he tenido un par de orgasmos espectaculares pero en cuanto salgo de uno ya quiero otro, como si el placer ya trajera aparejada la necesidad, y sigo y sigo y sigo, y cada uno de los que vienen después es más chiquito que el otro, llega menos dentro, hasta que la cosa se desinfla, hasta que ya tengo que parar simplemente porque tengo todo anestesiado de tanto frotamiento frenético y ya me sube la mala leche. Así que pregunto, porque siempre es tan bonito sentirnos identificados con el prójimo… ¿a alguien más se le han gastado los orgasmos por glotonería o sí que soy media bicho raro?

Candy

candy

“Tampoco habrá suerte esta noche”, pensó. Si tan sólo fuera por ese espantoso negligé rojo del chino, incapaz por otra parte de contener la insatisfecha abundancia de sus carnes… Pero no, lo peor no estaba en el envase. Era ese deseo rancio que le brillaba en la piel como una mala crema, ese olor a herrumbre que se adivinaba emanando de su coño. No tragó saliva porque tenía la boca seca. “A ésta seguro que le gusta que se lo coman. Que no se me vaya a olvidar pedirle un vaso de agua”, se recordó.

– Hola, soy Luisma. Ya estoy aquí.
– Mmm… puedes llamarme Candy.
– Candy. Ya… ¿Te importa si uso el baño?
Se dirigió hacia el interior del piso pero al no obtener respuesta se giró, sin saber qué camino seguir. Ella parecía aún más confundida. Cuando habló por fin, a él le pareció que su voz era todo lo contrario que su aspecto: ingrávida casi, entre la insignificancia y la dulzura. Le recordó el sonido de un arpa vieja.

– La segunda puerta, allí -indicó con el dedo-. Pero por favor no te tardes. Sólo me alcanza para una hora.

La vergüenza ralentizaba sus palabras. Era tan evidente que casi podía masticarse. Él no llegó a conmoverse, pero sí a darse cuenta de que hace algunos meses se hubiera sentido más predispuesto a ser amable. Ahora sólo le quedaban unos pocos recursos, y todos ellos habitaban en la periferia de su corazón. Haciendo un esfuerzo rascó un poco dentro de sí, pero más que nada porque ponerse en evidencia era de alguna manera compartir.

– Tranquila. Eso no te lo cobro. Sólo cuando los dos estemos listos.

Había pocas cosas que agradecer aquella noche. Tal vez la protección que le ofrecían las descascaradas paredes rosa del baño, pero era efímera. Al menos se alegró de no haberse hecho una paja antes de salir de casa.

 

(Por cierto, la imagen es de http://www.superbwallpapers.com/)

Relatos eróticos para concursar

concurso dolce lovePara qué andamos con cosas. La gran mayoría de los lectores de blogs escribimos en blogs (no sé como coño aterriza el resto de la peña en estas páginas perdidas, pero ese ya es otro tema). O sea, que somos una tribu a la que le encanta teclear, y en este mundillo aún más particular de los blogs de sexo lo que se estila es “hacerle al relato erótico”. Yo la primera, claro.

Por eso, a falta de un post “de los míos” (la escasez de tiempo repercute directamente en mi capacidad creativa, vaya novedad) paso a ofreceros otro lapsus informativo, que estoy segura de que interesará a más de uno: un concurso de relatos eróticos.

El concurso es de Dolce Love, la misma empresa que está buscando asesoras de Tuppersex (si os interesa el tema, leer el post anterior, Dolce Love ‘calling‘) y va por su segunda edición. El premio no es para infartarse, 150 euros y la publicación del relato erótico en el Blog de la Doctora Miss Love, pero ya que haya vil metal de por medio es bastante para los tiempos que corren, y francamente… al final lo que más nos gusta es que nos lean!!! De hecho yo ya tengo un par de ideas para participar. Si consigo que me salga un relato digno lo compartiré con vosotros, aunque una vez finalizado el concurso, ya que el asunto tiene que ser inédito (haberlo sabido antes, puf!).

Los textos deben tener entre 300 y 3.000 palabras y pueden presentarse desde ya y hasta el 30 de noviembre, tiempo en el que, al recibo de cada uno de los relatos, se subirán a la red social de Facebook para que los seguidores de la marca puedan votar sus relatos eróticos favoritos y así salgan los finalistas del concurso.

Una vez finalizado el plazo se dejará un mes más (hasta el 31 de diciembre) para las votaciones, a fin de que todos tengan oportunidad de promocionar su relato y de conseguir que la gente lo lea. Tras ese tiempo, los doce relatos eróticos más votados pasarán a la final, y un jurado, compuesto por Venus O’Hara y la dirección de Dolce Love elegirá el relato ganador haciéndolo público el 15 de enero.

Eso sería. Si no sabéis por dónde empezar a tirar del hilo, aquí os copio unos ‘tips’ de Angie, responsable del concurso: “Tened en cuenta que la originalidad hará que vuestro relato sea más votado, así como la forma en que lo promocionéis vosotros”.

Bueno, creo que no me dejo nada en el tintero… salvo mi relato, jijiji, y por supuesto un link a las bases! 🙂

Mucha suerte, mis queridos competidores!!!