Tras la ventana (y V)

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAAcercándose lentamente hasta ella, le puso las manos sobre los hombros y los acarició con avidez. Había algo inabarcable en el contorno de su piel, algo que se deshacía y volvía a renacer, cobrando en cada toque una forma distinta. No importaba dónde se detuviera, si en los huesos de su clavícula o en la curva de su espalda; algo de él se hundía dentro de ella, y una vez dentro era como si no pudiera volver a salir, y simplemente se adentrara cada vez más. Por un instante sintió que si seguía tocando no quedaría nada más de él, y no le pareció una mala manera de irse.

Ella asintió con una sonrisa leve y se pasó la lengua por los labios, y él tuvo la sensación de que saboreaba sus pensamientos.

La besó entonces, primero con suavidad y después con más ímpetu, concentrándose en raspar de sus labios esponjosos toda la humedad y el calor que le ofrecían. Pero sólo consiguió acrecentar su hambre. Y entonces, como si siempre hubiera conocido el camino, acercó su boca a los pezones oscuros de la mujer, que le esperaban un poco más abajo, poderosos y erguidos. Cerró los ojos y chupó, incapaz de hacer otra cosa, y sintió en seguida que lo invadía una sensación tan dulce que casi llegaba a ser insoportable. La deseaba y se ahogaba al mismo tiempo, sin poder detenerse. Ella le cogió la cara con delicadeza e hizo que la mirara.

– Tranquilo. Hay de sobra.

Quiso responderle que estaba tranquilo, pero en cuanto intentó hablar empezó a salirle leche de los labios. Se dio cuenta entonces de que por los pechos de ella corrían dos hilos blancos que bajaban hasta perderse en su vientre.  Retrocedió, sintiendo que estaba a punto de desmayarse.

– ¿Qué es esto? ¿Quién eres?

– Quien tú quieras que sea.

– ¿Eres mi madre? –le preguntó, sintiéndose inmediatamente estúpido.

– ¿Quieres que sea tu madre?

La mirada de ella se volvió felina y la voz un susurro casi inaudible, pero aún así había una carga en sus palabras, como si él pudiera palpar la tentación que le ofrecían. Por unos instantes se sintió inclinado a decir que sí, a abrir esa puerta y ver qué había detrás de ese abrazo tan ansiado. Nada podía ser peor que el vacío… Sin embargo sacudió la cabeza en señal de negación, si bien no del todo sometido a su renuncia.

– Si no lo eres en realidad, pues no. No quiero que lo seas.

– Realidad. Curiosa palabra.

La miró entonces con más cuidado. ¿Por qué estaban conversando? Tenía a una mujer hermosa y desnuda frente a él, y se encontraba a punto de embarcarse en una discusión existencialista.

Cogiéndola de la mano la llevó hasta el sofá y la tumbó allí. Había algo conmovedor en la docilidad de sus movimientos, como si de pronto se hubiera aburrido de los juegos y hubiera decidido entregarse de alguna manera, más allá de lo físico. Recostada sobre los blancos almohadones, con las piernas ligeramente abiertas, toda ella era una invitación y todo preámbulo un estorbo.

Al penetrarla supo que no había más hogar que ese, y que cualquier otro sitio tendría el sabor de la huída. Pese a que entró en ella con deferencia, una embriaguez efervescente le recorrió el cuerpo con violencia, untando una sensibilidad nueva en cada centímetro de piel viva. No había ya en él trazo alguno reconocible, todo parecía haberse fundido en un punto único, como si su cuerpo al completo fuera un enorme y burbujeante glande a punto de ebullición. Abrió la boca, pero en vez de notar cómo se liberaba su rugido lo sintió retumbar en su interior, deslizándose denso y caliente por las paredes de su garganta hasta deshacerse en su estómago.

No llegó a saber si eyaculó o no, simplemente se perdió en la totalidad de su orgasmo. Suspendido en un espacio indescriptible -¿cómo poner en palabras aquello que se encuentra  al mismo tiempo en el pico más alto de la más alta montaña y en el punto más profundo del más profundo de los océanos?-, sintió que volvía a nacer, ingrávido e inmaculado. Lo invadió un sueño profundo y se dejó acunar por sus brazos, Entonces lo supo: Nada podía herirlo, ya nada tenía forma a su alrededor. Lo único que tenía que hacer era flotar…

– Lo siento, esto no tendría que haber pasado. Se supone que hay reglas- la oyó decir, pero como si estuviera muy lejos de él. Responderle le costó un enorme esfuerzo, sólo quería dormir.

– ¿Cómo dices?

– Aún no era el momento, ella no está lista… – la escuchó decir, pero su voz ya parecía venir de otro mundo. Él alcanzó a murmurar una respuesta incomprensible, más parecida a un gemido que a otra cosa, antes de dejarse ir del todo.

pintura parto 1A la mañana siguiente no recordaría nada. Ni siquiera el golpe que tuvieron que darle -el primero de tantos- para que lograra respirar. Su madre daría a luz sin perder esa expresión de hastío que se había vuelto cada vez más frecuente en su rostro, y dejaría el hospital sin mirar atrás ni una sola vez, arrastrando su cuerpo prematuramente envejecido lejos de allí. Ese malestar en particular pronto se convertiría en un recuerdo lejano, y sólo el líquido pegajoso  brotando con desgana de sus pezones le recordaría -durante un puñado de días- lo que había dejado atrás.

 

(Nota que no sé dónde poner: Las imágenes las encontré en Internet y representan pinturas de la artista Beti Alonso. No la conozco de nada, pero me topé con su fanpage de Facebook. Por respeto a su trabajo os dejo el link: https://www.facebook.com/betialonsopintora)

 

Tras la ventana (I)
Tras la ventana (II)
Tras la ventana (III)
Tras la ventana (IV)

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14 pensamientos en “Tras la ventana (y V)

    • Ajajajaja!!! No entiendes nada probablemente porque… no hay hilo argumental!!!
      El relato se me fue totalmente de las manos, agarró vida propia y me dejó atrás… Primero la tía iba a ser la verdadera madre, y cuando él se empezara a sospechar desoiría sus sospechas, porque por fin se sentía a gusto en un sitio… Después se me ocurrió que estuviera muerto, y ella era una especie de guardiana encargada de pasarlo a la otra vida, pero al follárselo se liaba todo y él no podía partir o algo así. Después me di cuenta de q ese relato ya había sido escrito muchas veces… Al final decidí escribir el último capi sin filtros, tal como me fuera saliendo de la cabeza, y me dejé llevar, sin q me importara lo q se había publicado antes -el coñazo, y también el desafío, de escribir por capítulos- y si había coherencia o no. Total, un puto lío, pero para qué es este blog al fin y al cabo, si no para liarme y liarla, para experimentar, para probar ideas, personajes y caminos raros y seguir liándola…
      Bueno, tal vez no, pero dicho así suena re bonito 😉

  1. sin duda me llevas a un pasaje de Benjamin Bottom, esta presente. Cuando el coito se extiende como su hogar, entonce s pienso que ya nada tiene sentido, es decir, para que nacer, para que recibir ese golpe de vida, pero luego todo tiene sentido, él ya no es él sino ella, ella eres tú y la otra la mujer en la que antes pensaba habitar cuando era él y buscar otro sitio era una huida, es tu madre y entonces todo adquiere otra dimensión. es un retrato de tu vida, mezclado con los placeres sexuales, aunque una cosa y otra son lo mismo; vida y placeres sexuales, estas se separan, quizá hay en la historia un aborto, una huida-mudanza, el reclamo de una madre el hogar abandonado el ombligo umbilical destrozado un amor que al final resulta ser una polla colgante, no lo sé, pero en eso radica cierto enigma, quizá nada de esto tiene sentido, pero es lo que me despiertas…. un abrazo intenso querida

    • Pues la peli esa de Benjamin Bottom no la he visto, jeje 🙂 Aunque evidentemente bebo de muchas fuentes. Ahora mismo se me viene a la cabeza Cortázar por ejemplo, o Memento, y tal vez un pelín de Castaneda también, como señalaba en otro post el gran Ducrein…
      Me encanta tu comentario, es como un meta-micro relato! Me alucina como un acto creativo despierta otros, como todo se nutre de todo al tiempo que tiene una entidad propia. Ramas entrelazadas y raíces propias, la falta de sentido o el sentido más perfecto y absoluto… Sí, intenso!
      Un abrazote

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