Dolce Love ‘calling’

dolce love 2No soy muy amiga de los post “promocionales”, y al escribir esta frase me parece a mí que tampoco soy muy amiga de la originalidad… pero bueno, estoy segura de que podré sobrevivir a semejantes pecados domingueros, al fin y al cabo se trata de información útil que a más de una (y uno, quien sabe) le podría interesar.

Hace algunos días me llamó una chica muy maja de Dolce Love, una empresa distribuidora de artículos eróticos y lencería sexy. Sé que muchos de mis colegas blogueros morirían de la emoción con una llamada así, pero yo más bien temía el día en que alguien me ofreciera escribir sobre determinada marca o producto, porque no sabía hasta qué punto sería capaz de contar que tal vibrador no me hizo ni cosquillas, o que cual lubricante, supuestamente súper chupi, en realidad raspa como lija…   Ya sabéis, el rollo del periodista ético y la temida frontera del averno de la publicidad. Bueno, eso por un lado, por el otro está mi mal entendido concepto de la buena educación, que en ocasiones hasta me ha llevado a repetir polvos mediocres por no hacer sentir mal al poco esforzado ejemplar de turno.

Pero para mi tranquilidad moral la chica en cuestión, Angie, no quería que le hiciera publi a ningún producto, más bien quería que los conociera, en general, a ver si había algo que me interesara contar. Y en efecto, así fue. Porque se trata de una buena noticia, o algo así. Y qué queréis que os diga, con que le sirva a una sola persona ya habrán valido la pena mis devaneos ‘sexistenciales’…

Resulta que los de Dolce Love ofrecen curro. De asesora Tuppersex, para ser más exactos. O sea, como las tías esas de Avon, sólo que en lugar de ir de puerta en puerta se montan grupos de colegas, y en lugar de vender cosméticos se reparte felicidad en forma de geles, lencería y juguetitos. Cada cual tiene que buscarse sus propios grupos, claro, pero me explicaron que desde la central de Dolce Love también “pasan gente” para ayudar a incrementar las ventas, y de todas maneras no hay un mínimo de reuniones a organizar. Además, ofrecen un asesoramiento constante y envío de los productos entre 24 y 48 horas desde que se hace el pedido. Y recientemente han implementado un servicio de tiendas online para que las asesoras también puedan vender sus productos a través de una página propia.

Obviamente no es necesario ser una experta, pero sí hay que contar con ciertas cualidades, como facilidad de comunicación, don de gentes, soltura para tratar temas de sexo y esas cosas… Pero eso casi sobra decirlo, no creo que nadie piense que sea un curro para alguien que necesita persignarse o soltar una risita nerviosa cada vez que escucha la palabra follar.

¿Alguna se ha entusiasmado? Por si las flies, os dejo linkeado el blog de las asesoras Tuppersex, el formulario de solicitud y los datos directos de contacto para aquellas a las que se les ha despertado el espíritu emprendedor: trabajotuppersex@dolcelove.es o en los teléfonos 910108557 y 622263544.

Periódicos viejos, tiempo de lectura y solidaridad pro aborto

pescados-envueltosDicen algunos que el periódico del día anterior sólo sirve para envolver pescado. Discrepo, y no sólo porque me encante discrepar…

Me gusta comprar el diario todos domingos. Cuando lo hago a veces recuerdo a mi abuelo, que lo compraba siempre, y no uno, sino que dos, para estar informado desde perspectivas distintas. Aunque claro, mi principal motivación es bastante práctica (que no productiva, os lo puedo asegurar): Mirar curros, a ver si por ahí salta la liebre y puedo abandonar a los crápulas explotadores que me exprimen actualmente.

Ahora, una vez visto el tema laboral (acto que suele destacar por su brevedad), muchas veces el diario se queda sin leer, porque los domingos son mis peores días, aquellos en los que intento encajar todo lo que no alcancé a hacer en la semana. Así que lo más habitual es que vayan a parar a una cesta que hay en el baño, donde termino depositando los diarios, periódicos, revistas y escritos varios –hasta documentos y cartas, si me apuran- que pretendo leer en algún momento de paz.

Ya, classy!

Bueno pues, estando el otro día en el baño por tiempo prolongado (poniendo mis piececitos en remojo, malpensados!) me puse a hojear uno de esos diarios semiolvidados que sobresalía entre el montón, un ejemplar de El País del 13 de julio. Y me encontré con una noticia que, si bien no fresca, podría llegar a ser utilísima. Así que os la copio, tal cual como fue publicada, para que, de aprobarse la ley nefasta, corra la voz. Y ya de paso, lo hago como un gesto de agradecimiento a estas almas solidarias que están dispuestas a echar una manito transfronteriza de ser necesario.

Por cierto, también la podéis leer en la fuente original; os dejo el link al final porque, cómo no, un simple copiar-pegar me llevó hasta ella en San Internet.

Y ya, no digo más que acá lo q importa es la noticia en sí, no lo que yo pueda opinar al respecto…

Apoyo para abortar en el extranjero

Voluntarias españolas de media docena de ciudades europeas ofrecerán alojamiento y asesoría

Las impulsoras de la Red Federica Montseny preferirían no haber tenido que crear la plataforma que está a punto de nacer. “Lo hemos pensado como una necesidad. Es la respuesta obligada a la agresión que supone la ley del aborto anunciada por el Partido Popular”, explica Candela Girón, una de las integrantes del grupo de Feminismos vinculado al Movimiento 15-M de Berlín. La idea es sencilla: si el Gobierno pone demasiadas trabas a las mujeres que quieran abortar, estas se verán obligadas a hacerlo en otro país. Y aquí es donde intervienen Girón y sus compañeras.

Una página web que el equipo de voluntarios está ultimando, y que presentarán la próxima semana, ofrecerá a las interesadas información sobre la interrupción del embarazo en los países donde haya gente dispuesta a colaborar. Por ahora, la red cubre Berlín, Bruselas, Lisboa, Londres y Viena. París, Burdeos y Stuttgart han mostrado su interés en sumarse al proyecto. Y los grupos del 15-M de México, Buenos Aires y Montevideo también han expresado un apoyo que en principio será solo simbólico, ya que parece poco probable que una española vaya a cruzar el Atlántico para abortar.

Esta plataforma nace como reacción a la reforma que el Gobierno está a punto de presentar y que amenaza con convertirse en la más restrictiva de la democracia. Todavía no están claros los detalles, pero sí es seguro que la iniciativa del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, acabará con la ley de plazos aprobada por los socialistas en la anterior legislatura. El punto más caliente del proyecto, y que ha despertado las críticas en el propio PP, es la inclusión o no de la malformación del feto como motivo para abortar. Las últimas informaciones sugieren que las mujeres podrían interrumpir su embarazo en este caso, aunque con más dificultades que con la ley aprobada en 1985.

Las militantes feministas quieren dar un apoyo integral a las mujeres que se vean obligadas a abortar lejos de casa. “Estaremos allí para lo que necesiten. Les ofreceremos alojamiento en casa de un voluntario, les ayudaremos con los trámites o haremos de traductores si lo necesitan. No queremos solo ofrecer información sobre las leyes del aborto en cada país. También acompañarlas si, por ejemplo, necesitan tomar una coca-cola y hablar con alguien”, explica Sara Jiménez rodeada de sus compañeros en una terraza berlinesa.

Todos ellos son jóvenes que abandonaron España forzados por la situación económica y la falta de perspectivas laborales. En Berlín, la red está formada por un núcleo de unas 25 personas, a las que se podrán sumar voluntarios que quieren ofrecer, por ejemplo, su casa o su tiempo para acompañar a las mujeres. En el resto de ciudades europeas el grupo es menos numeroso, pero las impulsoras confían en que vaya creciendo si se encuentran con muchas peticiones.

“Nuestra iniciativa tiene un doble objetivo. Por un lado, ayudar a las mujeres que lo necesiten por no tener recursos económicos o información para abortar en el extranjero. Pero además es una forma de intervenir en el debate político español. Nos hemos ido de nuestro país porque nos han forzado, pero eso no quiere decir que nos mantengamos al margen de lo que ocurre”, dice Jiménez. La red está formada por jóvenes españoles, pero para su puesta en marcha han recibido el apoyo de colectivos feministas de otros países. Las alemanas, por ejemplo, les asesoraron en el aspecto legal. “Aquí está castigado hasta con dos años de cárcel incitar al aborto si se hace con ánimo de lucro. Pero nosotros ni ganamos dinero con esto ni incitamos a nadie a abortar. Solo queremos ayudar a aquellas que hayan decidido libremente dar ese paso”, continúa la activista.

Los motivos que pueden llevar a una mujer a decidirse por una ciudad u otra son muy variados. “En Berlín, el viaje sería más complicado que, por ejemplo, a Lisboa. Pero la intervención no es cara. Oscila entre los 200 y los 400 euros. En cada caso intervendrán factores que no podemos prever”, explica Joan Ardiaca, de 26 años. La red sirve además como homenaje a Federica Montseny, una de las primeras mujeres europeas que alcanzaron el cargo de ministra. Esta dirigente anarquista redactó en 1936, cuando estaba al frente del Ministerio de Sanidad, el primer proyecto de ley para despenalizar el aborto en España. La iniciativa nunca entró en vigor. Su rápida salida del Gobierno y la guerra civil y posterior dictadura lo impidieron. Pero ese es el espíritu que hoy, casi 80 años después, quieren recoger las activistas españolas en Berlín y otras ciudades europeas.

Miembros de la red feminista Federica Montseny posan en Berlín la semana pasada (Júlia Soler para El País).

Miembros de la red feminista Federica Montseny posan en Berlín (Júlia Soler para El País).

Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/12/actualidad/1405160549_284342.html

Tras la ventana (y V)

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAAcercándose lentamente hasta ella, le puso las manos sobre los hombros y los acarició con avidez. Había algo inabarcable en el contorno de su piel, algo que se deshacía y volvía a renacer, cobrando en cada toque una forma distinta. No importaba dónde se detuviera, si en los huesos de su clavícula o en la curva de su espalda; algo de él se hundía dentro de ella, y una vez dentro era como si no pudiera volver a salir, y simplemente se adentrara cada vez más. Por un instante sintió que si seguía tocando no quedaría nada más de él, y no le pareció una mala manera de irse.

Ella asintió con una sonrisa leve y se pasó la lengua por los labios, y él tuvo la sensación de que saboreaba sus pensamientos.

La besó entonces, primero con suavidad y después con más ímpetu, concentrándose en raspar de sus labios esponjosos toda la humedad y el calor que le ofrecían. Pero sólo consiguió acrecentar su hambre. Y entonces, como si siempre hubiera conocido el camino, acercó su boca a los pezones oscuros de la mujer, que le esperaban un poco más abajo, poderosos y erguidos. Cerró los ojos y chupó, incapaz de hacer otra cosa, y sintió en seguida que lo invadía una sensación tan dulce que casi llegaba a ser insoportable. La deseaba y se ahogaba al mismo tiempo, sin poder detenerse. Ella le cogió la cara con delicadeza e hizo que la mirara.

– Tranquilo. Hay de sobra.

Quiso responderle que estaba tranquilo, pero en cuanto intentó hablar empezó a salirle leche de los labios. Se dio cuenta entonces de que por los pechos de ella corrían dos hilos blancos que bajaban hasta perderse en su vientre.  Retrocedió, sintiendo que estaba a punto de desmayarse.

– ¿Qué es esto? ¿Quién eres?

– Quien tú quieras que sea.

– ¿Eres mi madre? –le preguntó, sintiéndose inmediatamente estúpido.

– ¿Quieres que sea tu madre?

La mirada de ella se volvió felina y la voz un susurro casi inaudible, pero aún así había una carga en sus palabras, como si él pudiera palpar la tentación que le ofrecían. Por unos instantes se sintió inclinado a decir que sí, a abrir esa puerta y ver qué había detrás de ese abrazo tan ansiado. Nada podía ser peor que el vacío… Sin embargo sacudió la cabeza en señal de negación, si bien no del todo sometido a su renuncia.

– Si no lo eres en realidad, pues no. No quiero que lo seas.

– Realidad. Curiosa palabra.

La miró entonces con más cuidado. ¿Por qué estaban conversando? Tenía a una mujer hermosa y desnuda frente a él, y se encontraba a punto de embarcarse en una discusión existencialista.

Cogiéndola de la mano la llevó hasta el sofá y la tumbó allí. Había algo conmovedor en la docilidad de sus movimientos, como si de pronto se hubiera aburrido de los juegos y hubiera decidido entregarse de alguna manera, más allá de lo físico. Recostada sobre los blancos almohadones, con las piernas ligeramente abiertas, toda ella era una invitación y todo preámbulo un estorbo.

Al penetrarla supo que no había más hogar que ese, y que cualquier otro sitio tendría el sabor de la huída. Pese a que entró en ella con deferencia, una embriaguez efervescente le recorrió el cuerpo con violencia, untando una sensibilidad nueva en cada centímetro de piel viva. No había ya en él trazo alguno reconocible, todo parecía haberse fundido en un punto único, como si su cuerpo al completo fuera un enorme y burbujeante glande a punto de ebullición. Abrió la boca, pero en vez de notar cómo se liberaba su rugido lo sintió retumbar en su interior, deslizándose denso y caliente por las paredes de su garganta hasta deshacerse en su estómago.

No llegó a saber si eyaculó o no, simplemente se perdió en la totalidad de su orgasmo. Suspendido en un espacio indescriptible -¿cómo poner en palabras aquello que se encuentra  al mismo tiempo en el pico más alto de la más alta montaña y en el punto más profundo del más profundo de los océanos?-, sintió que volvía a nacer, ingrávido e inmaculado. Lo invadió un sueño profundo y se dejó acunar por sus brazos, Entonces lo supo: Nada podía herirlo, ya nada tenía forma a su alrededor. Lo único que tenía que hacer era flotar…

– Lo siento, esto no tendría que haber pasado. Se supone que hay reglas- la oyó decir, pero como si estuviera muy lejos de él. Responderle le costó un enorme esfuerzo, sólo quería dormir.

– ¿Cómo dices?

– Aún no era el momento, ella no está lista… – la escuchó decir, pero su voz ya parecía venir de otro mundo. Él alcanzó a murmurar una respuesta incomprensible, más parecida a un gemido que a otra cosa, antes de dejarse ir del todo.

pintura parto 1A la mañana siguiente no recordaría nada. Ni siquiera el golpe que tuvieron que darle -el primero de tantos- para que lograra respirar. Su madre daría a luz sin perder esa expresión de hastío que se había vuelto cada vez más frecuente en su rostro, y dejaría el hospital sin mirar atrás ni una sola vez, arrastrando su cuerpo prematuramente envejecido lejos de allí. Ese malestar en particular pronto se convertiría en un recuerdo lejano, y sólo el líquido pegajoso  brotando con desgana de sus pezones le recordaría -durante un puñado de días- lo que había dejado atrás.

 

(Nota que no sé dónde poner: Las imágenes las encontré en Internet y representan pinturas de la artista Beti Alonso. No la conozco de nada, pero me topé con su fanpage de Facebook. Por respeto a su trabajo os dejo el link: https://www.facebook.com/betialonsopintora)

 

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