El amor en los tiempos del látex (y VII): Epílogo

fotografía antigua pareja– ¿Lo trajiste todo?
– Sí, todo.
– Bien. Déjalo encima de la cama.

Cristina suelta la mochila con cuidado sobre el elegante edredón de un blanco inmaculado y se dirige hacia la ventana. Da una mirada larga y esboza una media sonrisa, como si los paisajes que yacen al otro lado del grueso cristal escondieran en sus rincones las vidas que no vivió. Jan le pasa una mano por la cintura y con la otra le ofrece una copa de vino.

– Te estaba esperando. Has tardado.
– Ya. Hace tiempo que no veía a mi primo. Tenía ganas de conversar hoy. Además nos ha hecho un descuento bastante generoso.
– Bueno, tú también fuiste muy generosa con él cuando estuvo en Suecia.
– Me emocionó su visita. Después de todo, es la única familia que tengo.
– ¿Y yo?
– Tú eres… mi hogar – le contesta Cristina arrugando la nariz. No le gusta ponerse cursi, pero la palabra se le desliza entre los labios como si fuera aire. Él la abraza desde atrás.
– ¿Estás bien?
– Sí. La verdad es que todavía se me hace un poco raro que hayas elegido el pueblo para este viaje, y para qué hablar del hotel… Pero bueno, también es cierto que a estas alturas ya debería estar acostumbrada a tus rarezas.
– Pensé que nos podría venir bien. Últimamente…
– ¿Últimamente qué?

El silencio vuelve a instalarse entre ambos como un invitado no deseado. Cristina intenta un par de frases que terminan muriendo dentro de ella, dando zarpazos inofensivos. Separa con cuidado su cuerpo del de Jan y deja su copa sobre una de las mesitas de noche. Sin dejar de mirarlo se desabrocha los botones delanteros del vestido, que cae al suelo como un fruto maduro. Se quita el sujetador y se acerca a él, esta vez de frente.

– Aún te deseo.
– Y yo a ti. Y te amo. No he dejado de hacerlo desde que nos fuimos juntos. Pero a veces pienso…
– ¿Qué?
– No sé Cris. ¿Nunca te has preguntado lo que habría pasado de habernos quedado?
– Probablemente no tendríamos esa enorme fotografía que tenemos sobre la chimenea. Probablemente no tendríamos chimenea. ¿Pero serían nuestras fotos y recuerdos mejores? ¿Tenemos cómo saberlo? ¿Tiene algún sentido preguntarse eso?
– No. Supongo que no.

Como si en sus palabras encontrara una razón para continuar, ella se baja las bragas de un solo movimiento. Al incorporarse, Jan no parece el mismo. Tiene algo distinto en la mirada, tal vez el eco de un ansia que Cristina creía perdida. Sin dejar de mirarla, él se quita la camiseta y los pantalones y se acerca. Le roza los pechos con la punta de los dedos. Ella cierra los ojos y se entrega a las sensaciones circulares que, desde sus pezones, se van expandiendo por todo su cuerpo. Los roces se vuelven más intensos, Jan aprieta y exprime. Ella inclina la cabeza hacia atrás y suelta un suspiro prolongado. Todo comienza a oscurecerse, el silencio la lame en suaves oleadas. “Ojalá pudiera ser así para siempre”, piensa. “Ojalá esto fuera todo”.

Con tirones suaves la lleva hasta la cama. Ahí la tumba de un empujón, y jadeando sobre ella la penetra sin más preámbulo. Como si la burbuja insonorizada que la envolvía se rompiese de un pinchazo, Cristina cae de golpe en la marea ruidosa de sus embestidas. Sorprendida, le clava las uñas en la espalda. Él suelta un gruñido y baja el ritmo para besarla. Tiene la saliva espesa y caliente. Ella se endurece por dentro al sentirlo bajar por su garganta, y se le tensan los músculos del vientre. Los movimientos se intensifican nuevamente. Jan se retuerce y aprieta los dientes, la mirada de Cristina se clava en las venas de su cuello. Él brama una palabra incomprensible y levanta la pelvis en un movimiento brusco, cogiéndose la polla con una mano. Fuera de ella se derrama en chorros copiosos sobre su vientre, emitiendo quejidos entrecortados.

mujer - vientreCristina se queda tumbada. Con el dedo índice de la mano derecha dibuja trazos sobre su piel, para terminar con movimientos circulares alrededor de su ombligo.

– Antes no he sido del todo sincera contigo-, dice ella de pronto, chupándose el dedo con aire distraído.
– ¿En qué sentido?
– Al salir de la tienda de mi primo me encontré con Marta. Ha vuelto a vivir al pueblo.
– ¿La invitaste al hotel?- pregunta Jan con voz espesa.

Cristina, alcanzando a rasguñar todo lo que se esconde debajo del envoltorio de esa pregunta, deja pasar unos instantes antes de responder.
– No, no va a venir. Lo ha dejado con Joaquín, hace años, y ya no se hablan. Me pidió que te enviara sus saludos.
– ¿Cómo está?
– Cambiada. Ahora está casada con un viejo muy serio y aburrido que hace negocios con su padre, y tienen dos hijos feísimos. ¿Pero sabes qué? La vi feliz. Como si algo se hubiera aliviado dentro de ella.
– La vida puede ser incomprensible a veces- zanja él, filosófico.

Ella se gira para coger un cigarrillo del bolso. Después de encenderlo le da una calada larga. Expulsa el aire sin prisa.

– Jan, ahora mismo no sé si quiero el divorcio o que abramos esa mochila y tengamos el aniversario que habíamos planeado.
– Siempre habrá tiempo para divorciarse amor, mañana será otro día. Así que como puedes ver, voto por la mochila. Y ya que estamos en el punto en el que dimos inicio a nuestra relación, propongo el stap-on para comenzar. Aunque si quieres el primer turno siempre podemos empezar la fiesta con tu amigo el látigo. Prometo que te va a acariciar como nunca lo ha hecho. ¿Qué me dices?
– Estaba por elegir la opción del divorcio, pero si lo pones así… no suena tan mal después de todo.

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14 pensamientos en “El amor en los tiempos del látex (y VII): Epílogo

  1. Tengo que decirlo todo:

    A) el cambio entre el capítulo anterior y este es algo brusco. Lo que es bueno, pues refuerza la sorpresa final. Me gusta y me intriga.

    B) si tú, Ava, fueras Cristina, me encantaría ser Jan.

    Hala.

    Besazos
    J.

    • El cambio es brusco porque es un epílogo, ya no hay más. El descenlace ya se produjo, aunque gran parte del mismo se haya dado “en las sombras” (o lo q en literatura se conoce como silencio narrativo, pero qué te voy a contar a tí). El salto temporal (y el cambio en el tiempo verbal) entre los relatos anteriores y este último pretenden precisamente reforzar la distancia emocional que hay entre los hechos pasados y los que se desarrollan en tiempo presente (y q puedan desarrollarse a futuro, ya a gusto de la imaginación del lector!)
      Jeje, cuánta vuelta, no? Para la próxima menos pensar y más follar! 😉
      Un abrazo

      • Tienes razón, pero podrías haber alargado más la historia antes del telón final. Es tu criatura, de todos modos, y tú sabes mejor que nadie sus entresijos (me resulta extraño ponerte pegas… )
        Coincido con tu despedida. Y con los abrazos.

        Besito.

        Pd te ha saltado la mejor parte. Sabía que lo harías 😉

        • ¿Tú crees? Para mí no necesitaba alargarse. Ya lo dice Cristina, qué importa al fin y al cabo si se eligió un camino u otro, al final uno siempre termina en un punto en el q no lo tiene todo, y en cualquier caso es imposible saber qué habría pasado sí… La búsqueda de la pertenencia siempre implica apuestas arriesgadas, y uno se puede equivocar aún tomando las opciones… correctas?
          En fin, q me puse filosófica-hermética como diría mi madre!

  2. Bufff Es triste. No le veo mucho futuro a una pareja que se plantea follar o divorciarse…
    He echado en falta (pura lujuria) una escena apoteósica del cuarteto, aunque se que es complicado y costoso escribir algo así. Por lo demás, la estructura es impecable.
    No creo en las relaciones múltiples, agradezco (y la historia también lo hace) la ausencia de un final feliz.
    Ah, mil gracias por la velocidad en la entrega de los capítulos, has escrito a toda pastilla!!
    Besos.

    • Honestamente, yo tampoco le veo mucho futuro. Además no deja de ser un encuentro triste, con escasa comunicación entre ambos, casi sexo por cumplir… Así que agradezco que hayas apreciado mi final no feliz, es totalmente deliberado! 😉 No sé, me puse a jugar con la idea y me imaginé que sean 2, 3, 4 ó 10 en la “pareja”, hay cosas q no cambian, como la necesaria honestidad para mantener una relación funcionando, y que todo se gasta y se deteriora cuando no sabemos mantenerlo vivo…
      Y en cuanto a la escena apoteósica del cuarteto, no niego que la idea estuvo presente a través de todo el relato… pero preferí dejarles que se perdieran la oportunidad. De alguna manera me pareció un camino para hablar de las esperanzas q tienen todos de que sí habrá un mañana mejor, de que habrá tiempo en el después para lo que se deja de hacer en el ahora…
      Soy consciente de que cuando uno lee este tipo de relatos lo que más aprecia son las escenas “golosas”… yo la primera!!! Sin embargo, he decidido q quiero ir más allá de la descripción de goces sexuales con mis historias, lo que quiero es contar relatos de seres humanos, de sus luchas y dudas, y aprovechar el sexo como la poderosísima herramienta que es para hablar de esas mismas personas, sus anhelos y miedos. Y desde ese punto de vista, la gente no siempre se corre, las cosas no siempre resultan, el cuerpo y la mente no están siempre al 100% en lo que tienen q estar y los grupos no siempre confluyen en una gran escena de sexo 😉
      Ahora, cuento aparte -verdad verdadera todo lo q he dicho hasta ahora, eso sí-, reconozco q es muy difícil poner a 4 personas a interactuar en una escena y no hacerse un lío con los diálogos (los entiende quien escribe, pero el lector… uufff), así que también por ahí me pareció un arma de doble filo.
      Bueno, hasta acá llego con el testamento!!! Gracias como siempre por visitarme y por regalarme tu tiempo con esos comentarios que me encantan y me ponen a funcionar la sesera!
      Abrazote

  3. Me parece muuuuucho más interesante lo que tú haces que el grueso erotismo pajillero que se encuentra por todas partes. Desde luego, el sexo es un paradigma excelente para acercarse al drama y el goce humanos, para comprender en toda su profundidad los mecanismos que nos hacen relacionarnos con los demás y con uno mismo.
    Gracias por hacerme pensar, imaginar, disfrutar y aprender.
    Abrazo grande!

    • Muchísimas gracias! Aún estoy en intentos tempranos -soy muy pesada con mis propios textos y rara vez me convencen del todo, y en este caso, al ser territorio nuevo, voy bastante a tientas- pero básicamente esa es la idea, acercarse al ser humano… 🙂

  4. Llego días tarde .. pero Ava, he de darte de nuevo la enhorabuena. Genial el relato, genial los saltos de una entrega a otra, genial cómo se intuyen los personajes y fantástico el retrato que haces de las relaciones.
    Estoy completamente de acuerdo con Ducrein, para mi este tipo de relatos es infinitamente mejor.. yo le hubiera puesto un poco más de carga erótica quizás.. pero el argumento, la forma de llevarlo y la estructura.. de 10 nena, de 10!

    Bss y deseando que escribas otro… 😉

    CP.

    Pd.. te debo la contestación de los Liebster Awards, ..no se me olvida no…

    • Uy, que me sonrojo!!!
      Muchas gracias nena por esos comentarios tal alentadores 😉
      Y en cuanto a lo de los Liebster… donguorri! Toma su tiempillo buscar a los nominados, así q te aconsejo aprovechar un día que te pille inspirada…
      Un abrazote!

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