Literatura y orgasmos, un cocktail de infinitos sabores

Sí, es cierto que el sexo puede ser un recurso fácil, tal vez demasiado gastado ya, pero aún así efectivo. Un polvo de oro que de cerca desluce, pero de lejos aún brilla. Y también es cierto -o al menos así se percibe, que es la forma en que más ciertas pueden ser las cosas- que hoy en día casi cualquier cosa se considera arte; total, todo depende del observador. Ahora, con el tiempo he llegado a la conclusión de que sí hay algo más vomitivo que una supuesta obra carente de contenido, o dirigida a espectadores idiotas: los discursos melifluos y recargados con los que se intenta revestir el vacío, ese gran silencio no intencionado que se cuelga al cuello el cartelito de “arte”. Qué mejor entonces que el binomio sexo y arte para levantar sospechas y ponernos en guardia.

Imagen Stoya, Hysterical LiteratureEstas reflexiones me surgieron a raíz de algunas reacciones generadas por el proyecto artístico Hysterical Literature (Literatura histérica), del fotógrafo y videoartista Clayton Cubitt. El planteamiento es sencillo: Ocho mujeres son grabadas mientras leen fragmentos de sus libros favoritos -desde La Naranja Mecánica hasta el poemario Hojas de hierba- al tiempo que son masturbadas con un vibrador. El proyecto propone al espectador una observación del placer sexual femenino sin incluir elementos pornográficos (las mujeres están desnudas de cintura para abajo, pero esa parte del cuerpo queda fuera de plano, al igual que e vibrador), explorando “la dualidad mente-cuerpo y el contraste entre cultura y sexualidad” y cuestionando “el caduco y vejatorio concepto médico victoriano de la histeria femenina”. Las mujeres tienen la opción de interrumpir la grabación antes del momento del orgasmo, volviendo a decir su nombre y el nombre del libro que leen (¿Cuántas de ellas lo hacen? ¿Cuánto lucharon contra ellas mismas para quedarse en uno u otro lado de la orilla?)

Pues bien, Stoya, la chica del primer video, es una actriz porno (“actriz erótica” según el reportaje de 20 Minutos donde encontré esta historia), algo que muchos internautas han considerado suficiente para invalidar el proyecto artístico. Es más, por este dato otros tantos suponen que el resto de las mujeres también están ligadas a la industria del porno, lo que ha generado comentarios del tipo “El recurso facilón de siempre, sexo. Que poco originales y que soez”, “Es todo una actuación” o “La chica es una actriz porno, menuda gilipollez”.

Y yo discrepo.

Si bien no considero que sea el tema fundamental, para empezar me consta que no todas las chicas son profesionales de los gemidos. Si os fijáis en la última de ellas, Margaret Cho, veréis que es una comediante, actriz y cantante estadounidense que nunca ha hecho pornografía, y que es conocida por sus monólogos de humor y su papel de asistente todoterreno en la serie actualmente en emisión “Drop dead diva”. Sí es posible que todas sean mujeres de mentalidad liberal y ligadas al ámbito artístico, ya que ofrecerse voluntaria para tener un orgasmo frente a una cámara no es cualquier cosa, pero ¿y qué? ¿Nos hablan menos esos videos de esas mujeres porque se puedan agrupar dentro de una cierta “tipología”? Por supuesto que no. Basta con ver sus lecturas.

Y ahí está el meollo del asunto: Que a mí esos videos sí me dicen algo. Sin prejuicios, sin leer antes análisis sesudos o planteamientos del artista, los vi y me rozaron, me permitieron compartir de alguna manera sus experiencias. Experiencias de laboratorio, sí, pero ese es un elemento que no estorba sino que más bien aporta, precisamente por la capacidad que tiene de descontextualizar, de volcar esa intimidad desnuda, despojada del calor del hogar, en un lienzo en blanco.

Las reacciones sexuales de estas mujeres ante el avance inminente del vibrador, la forma de soltar, ocultar o abrazar sus vergüenzas frente al espectador incorpóreo, su desnudez invisible y el visible ojo de la cámara devorando sus resistencias, los enfrentamientos internos de cada una en el momento de la redención… Todo ello a mí sí me dice algo, más allá de las sensaciones más inmediatas que me haya podido provocar (violentas, pudorosas, cómplices, incómodas): Me habla de lo que nos hermana y lo que nos hace diferentes, de la belleza de esas diferencias y de cómo, finalmente, todas y todos unimos nuestras notas en un gran y único suspiro.

Os dejo, para que podáis verlos desde aquí mismo, el primer y el último video. No subo más para que no se recargue la página. Si estáis interesados en los demás, encontraréis todas las sesiones en la web oficial, pinchando aquí.

Stoya:

Margaret Cho:

Y ya que estoy con este tema os dejo una reflexión: ¿Es la exhibición explícita del disfrute sexual pornografía? De ser así, ¿podríamos hablar de un “nuevo porno”? Y si no, ¿qué nombre darle a estas nuevas formas de narrar, al sexo como herramienta para revelar las personas que laten detrás de esos cueros lubricados y vivos, para descubrirlas más que para cubrirlas?

Por cierto, os debo un post sobre Erika Lust y su deliciosamente erótico “porno para mujeres”… ¡Todo un placer para paladares gourmet! (aunque, en mi humilde opinión, si se pusiera un pelín más intensa ya rozaría la perfección).

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19 pensamientos en “Literatura y orgasmos, un cocktail de infinitos sabores

  1. Cuando ví el primer video tuve una insufrible impresión de encontrarme ante un mero producto de la moda, prefabricado y de cartón. Eso me indujo a ver los dos videos siguientes con desconfianza y mi cinismo burlón marca de la casa. Obviamente lo dejé ahí.
    Psra mí es un intento fallido de jugar con el exhibicionismo y el morbo, de pies de barro y, por eso, olvidable.
    Sin embargo, por lo que dices y por cómo lo hqces, le daré otra oportunidad.

    Yours truly,
    Jack.

    • Confieso que el primero me pareció un poco chorra, pero al verlos todos lo sentí distinto. Porque no es exhibicionismo lo que percibo, sino más bien intimidad, un estar consigo mismas que logra surgir en algunos de los videos pese a todos los elementos que juegan en contra…
      Aunque, por supuestísimo, habrá tantas percepciones como expectadores!

  2. Incluso en el porno, me gusta aquello que se integra en la realidad. Y este es un juego muy fácil de hacer en casa. Con o sin cámara, pra disfrute público o privado, con estimulador artificial o natural.
    ¿para qué acudir a un morbo de importación si podemos hacer recetas caseras?

    • Jeje, una interesante reflexión… Reconozco que suelo echar mis redes en distintas aguas, para coger cualquier pececillo que me parezca apetecible, ya sea tropical, mediterráneo o en modalidad ‘fish and chips’. No digo que no lo vaya a seguir haciendo, pero para la próxima estaré más atenta a las fascinantes manifestaciones del morbo nacional 😉

  3. Si el estudio alcanzó sus objetivos tiene valor. Por lo que vi, concluyo que la fuerza sexual, esa que todos llevamos dentro, es capaza de vencer las condiciones de raza, religión, medio ambiente y expresarse.

        • Si, sin duda que hay maneras… pero aquellas chicas que no alcanzaron su “objetivo” también nos cuentan algo, también están compartiendo un momento altamente íntimo y mostrándonos sensaciones no fingidas (o si, que puede ser también) como si estuviéramos en su habitación. Para mí, en este caso, los objetivos del estudio deberían apuntar más a la veracidad que a la “culminación”, con eso ya me aporta.
          Un abrazo Rubén! Y gracias por la visita 🙂

  4. “El proyecto propone al espectador una observación del placer sexual femenino sin incluir elementos pornográficos ”

    ¿Que placer femenino se puede sacar de un vibrador mientras una lee un libro? Bastante difícil es provocarle un orgasmo a una mujer, como para creerse el orgasmo fingido de una actriz porno. No se, no lo he intentado xd pero me atrevo a decir que yo podría leerme todo un libro con un vibrador, y nunca llegaría al orgasmo. La idea me parece totalmente ridícula.
    En fin, personalmente no veo ningún placer “femenino” en estos videos, ni ningún valor en el proyecto en absoluto. Solo el morbo. También cuestiono la definición de “elementos pornográficos” del autor, ya que filmar una mujer con un vibrador me parece bastante pornográfico. Técnicamente las están estimulando “a distancia”, lo que no deja de ser pornográfico, lo muestren o no.

    • Por supuesto dependenderá de cada uno si le gusta o no la propuesta. A mí, en papel, me parecía cero aporte, pero no sé, la ví y me sentí afectada de alguna manera… Y algunos de los orgasmos que se ven en los videos yo sí me los creo, no digo que todos (no creo que haya sido la idea en todo caso), pero sí un par al menos… Hay chicas que tienen la suerte de tener orgasmos muy muy facilito (ja!, ya quisiera yo ser una de ellas), y con un par de minutos de estimulación ya están a las puertas del cielo, mientras que otras, por más buena voluntad que le pongan, nones, con o sin cámara delante. Ahora, respecto a lo de los elementos pornográficos, supongo que la nota se refiere a que no se incluyen de manera visual, es decir que el espectador no puede verlos, no es testigo de la estimulación sino solamente de sus efectos… ¿Qué si aún así es pornográfico? Probablemente sí, algo de eso tiene… De ahí la última reflexión del post.
      De cualquier manera… la gracia está en disentir!!! no? 😉
      Un abrazo!

      • Es que creo que hay dos opciones, o una es lo suficientemente sensible para tener orgasmos con un vibrador (en tal caso pienso que se inhibiría frente a una cámara) o una se siente perfectamente cómoda frente a una cámara (en tal caso no creo que un vibrador sea suficiente para sacarle un orgasmo). A eso agregale mi prejuicio de que todas las actrices porno son frígidas ^^ y bueno…
        En fin, es subjetivo, no me des mucha bola. Me pongo un poco bitchy cuando critico algo. Xd

  5. Ajá! Curiosamente publiqué el primer video pero por otra razón: el Magic Wand de Hitachi. http://dementelibre.wordpress.com/2012/08/09/stoya-vs-vibrador/
    Desconocía el proyecto de literatura detrás. Así que aunque mi post fue primero que el tuyo, no estuvo completo. Por eso, a veces, ser primero no significa que sea mejor. Concuerdo con tus comentarios acerca de la sexualidad femenina que está detrás de la idea del proyecto. Pero, no negarás que la idea de incluir a Stoya, fue un boomerang. Por un lado, es una de las pornstar más conocidas y que mejor actúan (opinión personal), con ello asegurabas mucho público y rebote en las redes sociales. Pero por el otro, te ganabas fácilmente la famosa etiqueta de FAKE! ¿Y es que cómo le vas a creer a una pornstar que tiene un orgasmo? Bueno, a las chicas de los 70’s y 80’s, podría, además que eran ACTRICES de verdad. Pero a las actuales, NO WAY! Claro está, eso no significa que algunas de ellas, sí se corran en las escenas, pero son la minoría. Y justamente, ellas mismas consideran que su “trabajo” es perfecto o excelente, cuando fingen un orgasmo salvaje frente a la cámara. En el caso particular de Stoya, la sigo desde sus inicios, así que he visto sus primeras escenas hasta las más recientes. Su química con James Deen siempre la ha tenido. Por eso, después de tantos años, recién son pareja. Pero de allí ha afirmar que sus orgasmos son reales. ¡Ni siquiera lubrica! Lo cual es perfecto para el porno y por eso gana lo que gana y los contratos de exclusividad que tiene, etc. Pero, de ninguna manera puede ser un buen testimonio para este proyecto. Que yo creo busca que la lectora tenga un orgasmo real. De lo contrario, para qué el vibrador, la mesa, etc. La pones a Meg Ryan y listo. Con respecto a tu pregunta final. No es pornografía, porque no hay lucro, no hay plata de por medio. Entonces, en ese caso es exhibicionismo de quien lo hace y voyeurismo de quien lo ve. Pero claro, estas prácticas se consideran obscenas, inmorales, en las sociedades occidentales. No es “nuevo porno”, alguien lo llamó “Freecore”. ( http://dementelibre.wordpress.com/2013/06/03/el-freecore-o-sexo-gratuito/ )O sea, porno sin lucro, todo gratis, exhibicionismo sexual puro y duro, amateur sin ediciones. Es muy escaso en la web, pero muchos lo hacen y lo comparten en servidores porno. Soy un defensor de ese nuevo estilo, liberal pero no dañino como el porno.

    • Gracias por los datos, amigo! SIn duda lo de Stoya es un arma de doble filo, aunque ese era un dato con el q yo no contaba cuando vi los videos, así q no tomé la postura inicial de la sospecha… De hecho primero me topé con uno de los videos por casualidad -de la chica 3 ó 4, no recuerdo-, me quedé intrigada y después me puse a buscar los otros y a investigar sobre el proyecto y quienes participaban en él.
      Y en cuanto al “orgasmo” de Meg Ryan… madre mía, eso sí que es más falso que Judas!!! Nunca entendí como fue capaz de causar semejante revolución con una recreación tan, pero tan cutre…

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