Relatos eróticos: Hambre

Hambre

sexo, parejaConserva en sus entrañas la misma urgencia de tiempos vividos, y es lo primero que pone a sus pies, como un regalo. Está más delgado, ajado por el paso de los años, pero ella apenas alcanza a registrar esa información, porque nada más verla se le arroja encima como un animal hambriento, devastando sus defensas con el acero de su mirada y la bravura de sus besos. Ni siquiera abandonan el pasillo. Él le arranca la ropa y ella se deja. Le exprime los pechos como si quisiera robarle alguna verdad, los lame con lengua rasposa. Ella deja ir la piel que la recubre y gime una confesión que él no puede entender, mientras su cerebro flamea en pequeñas explosiones de dolor aterciopelado. La gira y la recuesta sobre el piso. Le hunde las uñas en la piel y recorre su espalda de arriba hacia abajo, marcando su piel nívea con cuatro estelas enrojecidas. Pasajera de sus dedos, ella siente que transita por los caminos del alma. Él le besa las marcas con una suavidad inesperada, descendiendo lentamente por su dorso. Pero es una tregua efímera. Al llegar abajo le explora los glúteos a bocados, con mordiscos agudos que se expanden en ondas oscuras por su cuerpo. Con una mano le atenaza las muñecas, mientras devora la entrada de su ano emitiendo quejidos de bestia enjaulada, con la saliva caliente burbujeando entre sus labios. El tiempo se acelera. La penetra desde atrás con la mano, la hurga hasta que siente su derrota. Vuelve a girarla, para contemplar su trofeo de carne, la vida que late esponjosa entre sus piernas. Se las abre con un movimiento inapelable y manteniendo sus muslos prisioneros bebe de ella con una sed antigua, sometiéndola con la precisión vehemente de su lengua. A ella le crecen alas hacia dentro. Se hunde en su fango de éxtasis, encharcada hasta los huesos de él. Se retuerce. Él levanta la cabeza y sonríe. De una sola embestida entra, hasta el fondo, y con cada movimiento invoca una nueva marea. Le comprime la garganta con una mano y con la otra vuelve a coger sus muñecas. La observa sin dejar de moverse. Afloja la presión. Frente a frente se respiran. Él no puede ser más él: Los ojos entornados, los dientes apretados, los movimientos férreos. Ella no puede ser más ella y grita prisionera de su propia lucidez – ¡Me partes en dos, me partes en dos! – mientras él la abofetea y la besa.

Anuncios

24 pensamientos en “Relatos eróticos: Hambre

  1. Aunque no tengo mucho tiempo últimamente, he leído Hambre y no he podido evitar la tentación (quizá sea porque yo también soy un hambriento).
    Me quedo con dos frases geniales: “La ida que late esponjosa entre suspiernas”; “A ella le crecen alas hacia dentro”.

    • Muchas gracias mi estimado, por esos valiosos minutos que me regalas!!! Yo me quedo con lectores como tú, que aún en plena escasez se detienen a dejar un comentario de esos que se aprecian tanto 🙂
      Y que viva el hambre! Que sin él ¿cómo podríamos sentirnos saciados algunas veces?

  2. Late la pasión y la bestia salvaje que llevamos dentro… pero cuando llegas al final, la bestia siente sus alas crecer y se eleva hasta el infinito, libre, sin ataduras, porque su amante la ha liberado… volando hacia el éxtasis mortífero del orgasmo perdido.

  3. Me he vuelto a leer este relato, sin prisas, tras una buena noticia, y voy a confesarte una cosa, ahora que no me lee nadie: en Sitges, a medio camino de una cala nudista a la que voy de vez en cuando, hay una roca que tiene las dimensiones precisas para que tú, Ava, te sientes en ella y mires al mar mientras sueñas otro relato tan bello como este. Está en lo alto de una pequeña cota que domina una cala preciosa, casi tan hermosa como tú, cala que tiene rincones para que una poetisa como tú se desnude ante los enamorados ojos de la luna y disfrute de las caricias de las olas, que se frenarán, ruborosas, ante el candor de tu piel cubierta de palabras. Porque toda tú, amiga mía, eres una canción.

    Un beso, querida Ava.

    • Uau, qué bonito lo que escribes! Gracias por tus palabras amigo, un abrazo grande 🙂
      (Y por cierto… Sitges, bellísimo sitio. Quién dice que no he soñado ya algún relato en esa roca…)

      • Es bonito porque tú eres la inspiración, amiga mía. (a ver si tú has soñado algún relato en esa cala mientras yo te dibujaba en esa misma arena…) Un abrazo, guapisima.

  4. Pingback: SOS relatos eróticos | Ava y el sexo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s