El día en que Michael Douglas abrió la boca

shutterstock_140828491El tema está en boca de todos, y nunca mejor dicho. Nuestro ex adicto al sexo favorito, el actor Michael Douglas, se convirtió sin pretenderlo en paladín de las brigadas anti-riesgo sexual al “confesar” hace un par de días al diario británico The Guardian que el cáncer de garganta que padeció fue provocado por el virus del papiloma humano, es decir, que fue adquirido a través del sexo oral. Al instante, ardieron las redes sociales (cada vez más proclives a combustionar ante los temas más variopintos, todo hay que decirlo), y mientras algunos celebraron la valentía de Douglas para poner el tema en la palestra y aportar con su mediática influencia a la visibilidad de un debate necesario, otros se escandalizaron por la facilidad con que ofrecía conclusiones médicas a un asunto más complejo de lo que aparenta. Su representante, como era de esperar, salió a decir que en realidad no dijo lo que dijo, que él sólo estaba alertando de los riesgos en general, rollo “servicio de utilidad pública”, pero que nunca afirmó que su cáncer en concreto fuera causado por el papiloma. The Guardian por su parte, para curarse en salud, colgó en su web el audio con la entrevista completa al actor, en la que puede oirse la siguiente frase cuando se le pregunta sobre su cáncer de garganta: “Sin querer ser demasiado específico, este cáncer particular es causado por el VPH (virus de papiloma humano), que de hecho viene del cunnilingus”.

¿Lo dijo, no lo dijo? Poco importa en realidad…

Lo que importa es el cunnilingus sí puede causar cáncer de garganta, aunque no sea en ningún caso su causa más probable (el tabaco y el alcohol ganan por goleada). Lo que importa es que el sexo oral, para ser libre de riesgos, debería evitar el contacto directo entre la boca y el órgano sexual (o sea, hablamos de comerse una polla con preservativo o un coño forrado en papel de plástico, para que nos vamos a andar con eufemismos). Lo que importa es que el virus del papiloma humano, entre otras ‘delicias’, se puede contagiar incluso cuando se utiliza preservativo de forma regular. Lo que importa es que un condón mal puesto, e incluso uno bien puesto, puede derivar en un embarazo no deseado. Lo que importa es que encontrarse en medio de un calentón de antología y no tener protección a mano puede traer consecuencias de por vida. Lo que importa es que no se puede meter un dedo en el culo y después meterlo en otro sitio sin habérselo lavado (y quien dice un dedo dice otras cosas). Lo que importa es que hasta dando un beso nos podemos contagiar alguna mierda rara. Lo que importa es que el sexo anal a lo bestia puede terminar en fisura. Y no sigo porque no me quiero deprimir.

El tema, al fin y al cabo, es que el sexo está lleno de peligros, y mirar para el lado no soluciona nada. Ahora, tampoco sirve desquiciarse con el asunto, después de todo la única opción absolutamente segura es la abstinencia, y si se piensa bien ni tanto, ya que entonces uno anda de mala leche, se deprime, no segrega todas las cosas espectaculares que se segregan durante el sexo, le bajan las defensas y se va al hoyo de todas maneras…

La conclusión, por obvia que sea, la dejo igual. Al final está en cada uno ver hasta qué punto está dispuesto a llegar, que riesgos corre y cuáles no y si le vale la pena lo que recibe a cambio. Podemos encontrar ejemplos extremos y deplorables en el mundo del porno, que paga mucho mejor a los actores dispuestos a rodar sin condón que a los escrupulosos (son los mineros del sexo, trabajadores cuyos salarios se incrementan de forma directamente proporcional a la inseguridad de la mina). En lo personal, cuando se trata de echar un polvo soy una talibana del método profiláctico, pero a la hora de entrar en asuntos bucales que no me vengan con chorradas. O sea, ya puede venir el mismísimo Michael Douglas a tocarme la puerta y decirme que por la boca muere el pez, que yo no renuncio al gustito de sentir una piel calentita y palpitante bajo mis labios. Así es la vida, con sus putadas y sus absurdos. De cualquier manera, lo comido y lo chupado no me lo quita nadie…

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2 pensamientos en “El día en que Michael Douglas abrió la boca

  1. Podría decir algo, pero tú ya lo has resumido en esto: “Así es la vida, con sus putadas y sus absurdos. De cualquier manera, lo comido y lo chupado no me lo quita nadie…”

    Amén.

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