Sobre frikadas, guarradas y verduras

shutterstock_113128303Hace algún tiempo leí un reportaje interesantísimo titulado “Investigaciones sobre los sentimientos de las plantas” que, aunque no tiene nada que ver con sexo, os recomiendo si tenéis tiempo libre. Básicamente, el texto narra la historia de un ex agente de la CIA que descubrió de forma casual que las plantas son capaces de experimentar sensaciones –satisfacción, miedo, dolor-, las que pueden medirse y cuantificarse con aparatos, de igual manera que se hace con los humanos. Además, pueden manifestar memoria y empatía. Y no sólo eso, en otra parte del texto, se hace referencia a la capacidad de las hortalizas de desmayarse -o entrar en un ‘coma anestésico’- antes de caer en agua hirviendo. O dicho en “científico”: el polígrafo registra un súbito movimiento hacia arriba, seguido por una abrupta línea recta que indica inconsciencia. Por eso mismo se supone que los monjes tibetanos “notifican” a los alimentos, disculpándose en voz alta, antes de prepararlos o comerlos.

¿Por qué suelto todo este rollo? Porque me acordé hoy de esa historia, a pito de nada, y pensé que podía ser un punto de arranque interesante para un relato. Y así, jugando con la idea, se me vino a la mente un título: “¿Tienen sexo las verduras”?

La cosa es que se me ocurrió poner la frase en Google para ver con qué me topaba, a modo de inspiración. Claro, yo me estaba tripeando un relato rollo “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” pero con los más lustrosos exponentes de la huerta murciana en vez de los mencionados androides, y en lugar de sueños sexo a destajo mezclado con existencialismo verdurístico, todo ello ambientado en una especie de orgía futurista de lechugas y patatas. O en su defecto una historia de amor imposible entre un champiñón y un atún en lata con una coraza interna más difícil de perforar que la externa, a lo que se sumaría la tragedia de pertenecer a castas distintas. Se me ocurrió que podrían cobrar vida de noche, emulando a Toy Story… Pero entonces voy y me encuentro con que la realidad sexual de las verduras es mucho más trágica que lo que mi pérfida imaginación podría llegar a urdir, y que las pobres ni siquiera pueden elegir los sombríos “berenjenales” en los que se van a meter…

Primer resultado en Google: Una pregunta en el foro de Yahoo titulada “¿Cuándo puedo saber el sexo de mi periquito? ¿Qué frutas y verduras le puedo dar?”. Bueno, lo normal, un tema nada que ver que se coló en la búsqueda por un alcance de palabras…

Pero llegamos al segundo resultado: “Videos porno de frutas y verduras”. Y si alguien es tan naif como yo de pensar que se iba a encontrar con dibujitos o animaciones -tipo Pixar- de dos cebolletas tocándose los pelos con lascivia, no, tampoco era eso. Pero acá voy a culpar a la gramática antes que a mi candidez, ya que la frase correcta tendría que haber sido “videos porno CON frutas y verduras”. Lo que es muy distinto.

Pinché, claro que pinché. Y fui a parar a una lista de de Youtube Sexo, donde me encontré el siguiente desfile de delicias (sólo en la página 1):

– Poniéndome guarra con la sandíashutterstock_69144256
– Usuario se pajea con zanahoria en su culo
– Morena caliente jugando con calabacín
– Follando con verduras en la cocina
– Verdulera muy caliente
– La concha más rica de mi nena
– Un racimo de bananas para el muchacho pajillero
– Más guarra follando con berenjena
– Comete toda la fruta…
– Fetichista convulsiva de frutas y verduras
– Las maduras, como frutas y verduras… ¡para comérselas!
– Usuaria amateur follando calabacín
– Follando a mi querida con zanahorias
– Increíble fisting anal con dos manzanas  (éste en particular me dejó algo perturbada, para qué vamos a mentir).

Me pregunto con qué se hubiera encontrado el señor Backster, el ex agente de la CIA, si se le hubiera ocurrido enchufarles electrodos a las manzanas del último video y medir sus sensaciones -de la misma manera que se hizo con las verduras “desmayadas”- antes de entrar en tan estrechos y oscuros conductos (seguro que jamás soñaron semejante destino cuando eran semillas). ¿Cuáles habrían sido los resultados? ¿Espanto?  ¿Asco? ¿Fruta en estado zen? ¿Tal vez alguna manzanilla guarra por ahí temblando de placer? Llegados a este punto no puedo evitar pensar en el cuento de Bukowsky, “Quince centímetros”, sobre una muy malvada mujer que encoge con brujerías a su amante hasta dejarlo de un tamaño ideal para ciertos menesteres consolatorios…

Total, que visto lo visto estoy pensando cambiar el tono de mi relato y pasarlo al terreno de la denuncia social a través de la narración de las desventuras y desdichas de un grupo frutas y verduras prisioneras en la casa de un fetichista de lo verde. Y es que, ¡madre mía, cuánta maldad hay en el mundo! O sea, si no me convierto en la voz de tanto alimento explotado, no sé quién lo hará. Hasta se me han ocurrido algunas ideas para el primer capítulo, que podría llamarse “la rebelión de las frambuesas” o algo así. Después de todo, son las que más chungo lo tienen…

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9 pensamientos en “Sobre frikadas, guarradas y verduras

  1. Asumo que tu relato va de cachondeo y quizás tenga aceptación en la Iberia, donde son tan adictos a la ironía, pero en Latinoamérica, pues, no lo creo. Sin embargo, el usar nombres de frutas o vegetales si es común en Latinoamérica debido a nuestra conocida doble moral y el uso de palabras de doble sentido. Como si “vulva”, “teta” o “culo” fueran las groserías más guarras del mundo. En cambio, el nabo, los melones y el guindón, no tienen la culpa de ser usadas comúnmente por los latinos para expresar sus deseos sexuales más reprimidos.

      • La ironía suele tener un rasgo ofensivo, que sólo si tienes un nivel cultural medianamente alto, no te afecta. Conozco a hermanos latinoamericanos desde México hasta Argentina, y los que aceptan, medianamente, la ironía son pocos: chilenos, argentinos, uruguayos y quizás, cubanos. O sea, los más europerizados. Al resto, si no es una ironía “soft”, se lo toman a mal. En todo caso, ¿Por qué no hay más comentarios al respecto en este post? Ojalá se animen a dar opiniones.

        • Verdad que sí? 🙂 Este post es de mis más favoritos, y siempre lamenté que pasara tan desapercibido… Así que aunque sea desde el ángulo geográfico, aprecio cualquier participación en él!!!

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