De paseo por la sumisión y el dolor

BDSM 1El otro día, tomándome unas cañitas con unos amigos, Ceci y José, les dije que, en dosis tímidas, a mi me molaba el rollo de la dominación y el dolor. El tema me quedó dando vueltas en la cabeza, lo que me ocurre con frecuencia cuando me estoy descubriendo a mí misma frente a otros y no me expreso con claridad. No es que me mole. Es que me produce fascinación. Una fascinación curiosa, precisamente porque va en contra de aquello en lo que creo más profundamente: la libertad y el placer como camino y como máximos objetivos en esta vida. La libertad en el amor, la independencia de las voluntades y de los proyectos (que pueden converger, claro, qué maravilla cuando convergen…). El placer per se, pero también como contrapartida del dolor, del sacrificio y del sufrimiento.

Tal vez de ahí nace, de hecho, el embrujo. Somos seres peculiares…

Personalmente he rozado el tema con el cuerpo y con la mente, siempre con un acercamiento lúdico, sin salir del otro lado de la frontera. Porque ese es el asunto, es otro mundo, oscuro y rodeado de tinieblas, pero asomarse a él puede producir el más exquisito de los vértigos. A mí, al menos, me desafía el intelecto. Entre otras cosas…

Amos y sumisos. El tema va mucho más allá de una práctica sexual, hay toda una filosofía de vida detrás, una forma de entender no sólo las relaciones sino también la existencia en general, que se nutre de una ‘mecánica’ muy específica relacionada con la entrega absoluta y el traspaso de los límites. El sumiso no sólo entrega la voluntad, la entrega voluntariamente. No se trata de debilidad, sino de fuerza. La fuerza de abandonarlo todo, de vaciarse, de convertirse en un “para el otro” absoluto. De entregarse de brazos abiertos y con una confianza inquebrantable al dolor. El dolor como una meta a vencer, una puerta a cruzar para alcanzar el más elevado de los éxtasis. Los relatos sobre estos estados de éxtasis son recurrentes en la literatura BDSM.

Una de las sensaciones más fuertes que he tenido leyendo blogs e historias en Internet es la de que “nosotros” somos el otro, el extraño, el incomprensible y el ignorante. En uno de los blogs más esclarecedores que me he encontrado, “Confesiones de amo y sumisa”, me topé con la siguiente reflexión: Para el mundo vainilla, la sumisa es una mujer fácil que se deja hacer de todo y con todos… En dos palabras: una puta…Cuando la realidad es radicalmente opuesta: no existe una mujer más fiel que la mujer sumisa…”.

Os dejo el link, por si queréis leer el post completo: http://confesionesdeamoysumisa.blogspot.com.es/2011/05/la-sumision-fuera-del-bdsm.html 

También os dejo un par de citas y links de otros post que me parecieron fundamentales. El bloBDSM 2g es de lo más interesante y, a diferencia de otros “del rubro”, está escrito tanto por la sumisa (con ciertas dudas existenciales, por cierto) como por el amo. Bueno, estaba, porque hace tiempo que no se actualiza. Me pregunto si será porque se ha acabado la relación entre los dos…

 “He frecuentado salas en las que las sumisas eran poco más que muebles adornando la habitación,  y he visto cómo los demás dominantes alababan a sus Amos por el  cosificado comportamiento de sus sumisas. ¿Tiene una sumisa que dejar de ser persona, para convertirse en la muñeca hinchable de su Amo…?”

http://confesionesdeamoysumisa.blogspot.com.es/2011/04/la-buena-sumisa.html

“…somos nosotras las que elegimos a quien entregarnos y someternos? ¿Deben ganarse nuestra entrega? ¿Es nuestro Amo quien nos pone la cadena, o se la entregamos nosotras…? ¿Puede ser, que quizás, como en cualquier otra relación de pareja, deba ser algo mutuo, y nuestros Amos nos dominen porque nos dejamos dominar…?

http://confesionesdeamoysumisa.blogspot.com.es/2011/04/quien-elige-quien.html

En cuanto al dolor… ¿se puede hablar de dolor cuando el dolor es sólo la envoltura, y en el centro está el placer? ¿Dónde está el límite? En el BDSM hay dos tipos de “dolores”. El primero, si bien está lejos de ser suave, tiene como objetivo el placer físico, y forma parte de los juegos sexuales habituales. Puedo entenderlo, perfectamente. Pero el segundo persigue el dolor puro y duro, y su objetivo es el castigo. Castigo que, a su vez, surge cuando se manifiesta la voluntad del sumiso, y pretende precisamente la aniquilación de dicha voluntad, como si de un proyecto de ingeniería se tratara. Ahora, detrás de esa destrucción, de ese desmantelamiento total, está precisamente la máxima cumbre a alcanzar, el nirvana absoluto. O al menos eso dicen…

PD1: No supe donde “encajarlo” dentro del post, pero hay otro blog, de relatos eróticos en este caso, que me parece más que recomendable para los interesados, bien escrito y sumamente estimulante. Personalmente tengo debilidad por la serie “Silver”. A ver si alguno se anima a leerlo y me comenta qué le ha parecido…

http://silverdark.bligoo.es/

PD2: Ceci, sé que el post me ha salido laaargo… 😉 Me temo que no lo puedo evitar!)

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2 pensamientos en “De paseo por la sumisión y el dolor

  1. Deliciosamente interesante… me trae a la memoria una canción de Queen (“Pain is so close to pleasure”) y a lo que escuché sobre este tema de boca de algun@s practicantes del BDSM. A ver si encuentro las notas que tomé al respecto…

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