Cincuenta sombras de Grey o el sueño de la piba

cincuenta sombrasEmpecé la trilogía más famosilla del último tiempo con entusiasmo, tanto que hasta pensé que podría llegar a merecer un sitio en mi hogar, y no precisamente en los estantes de mi librería… a tal punto parecía funcionar. La permanente y explícita descripción de tórridas escenas sexuales con elementos de lo más variopintos (látigos, juguetes, sumisión, cuarto rojo del dolor…) tenía todos los elementos para resultar irresistible a moros y cristianos. O sea, no hace falta ser un devoto del BDSM para dejar que la imaginación y los sentidos se expandan y vuelven con alas propias con las aventuras -y desventuras- de Anastasia Steele y el irresistible, oscuro y enigmático Christian Grey. El considerable aumento en las ventas de esposas, disfraces y adminículos varios en distintos sex shops confirma la teoría. Las nuevas compradoras, en su mayoría mujeres de mediana edad, pertenecen muy probablemente al recientemente fundado, y cada vez más numeroso, ‘club de Grey’. Una estrellita para el libro entonces, y su capacidad de encender la fantasía y enriquecer la vida sexual de tantas mujeres

Pero hasta ahí lo bueno. Evidentemente no estamos ante una joya literaria, pero sí ante una autora que parece saber bien como sacar partido a distintos recursos y aprovechar sus mecanismos. Lo que no sabe es cuando parar. Poco a poco las escenas se vuelven cansinas, las repeticiones evidentes y los lugares comunes habituales, sin contar con que la historia flaquea, alcanzando insólitas cuotas de ñoñería, en el marco de un amor cada vez más edulcorado y asfixiante. Y si ya se pierde fuelle en el primer libro, el segundo y el tercero son directamente infumables. O sea… ¿cuántas veces más le va a decir el tocapelotas de Grey a Anastasia que le gusta su pelo? ¿Cuántas veces más se va a morder a propósito el labio la angelical (hasta extremos vomitivos) e igualmente tocapelotas señorita Steele para que su amante le de unas nalgadas? Perdí la cuenta al segundo polvo…

No es casual que el tercer libro se llame “Cincuenta sombra liberadas”. Me sentí liberada cuando lo terminé. De hecho, llegué hasta el final finalísimo sólo para escribir este post, creo que de otra manera no habría pasado del primero.

También está la moralina. Porque Cincuenta sombras podría haber tenido entre sus méritos el haber dado a luz a un personaje de esos que dejan huella, una especie de versión masculina de “Lisbeth Salander” con la fusta en la mano. Lleno de complejlisbeth salanderidades, con un pasado terrible, multimillonario y guapo hasta el absurdo, el joven empresario perfectamente podría haber alcanzado alturas. Pero la protagonista de Millenium jamás hubiera buscado redimirse, ella abrazaba sus contradicciones. Para Grey, en cambio, enamorarse significa convertirse en un cliché, renunciar a lo que es y volverse “bueno”, erradicar su violencia interior y suavizar considerablemente la intensidad y sofisticación de sus juegos sexuales. Polvos “vainilla” con algunas chispitas de chocolate.

Curiosamente, es probable que sea en las sombras de este personaje, y en su decepcionante resolución, donde se encuentra la clave del éxito del libro. Porque digámoslo claro, muchas quisieran ser Anastasia Steele, es el sueño de la piba. Se encuentra a un tío con un cuerpo perfecto, una cara perfecta, un fortuna perfecta (vale, eso no le importa, pero tampoco le hace el asco). Además folla de puta madre (para más inri la tía tiene veintipico y es virgen), es intenso, inteligente, le va la marcha… Ok, tiene cosillas que no molan tanto, sombras demasiado oscuras, pero es precisamente eso lo que más despierta el amor de la protagonista. Su ansia de salvarlo, de llevarlo a la luz. Su convencimiento -reforzado por el predecible final- de que su amor mueve montañas, de que su sapo se convertirá en príncipe, sin dejar de ser un poquito canalla. Y Christian Grey es la quintaescencia del canalla lindo, el hombre ante el que sólo caben dos caminos: desearlo y adorarlo públicamente o hacerlo en secreto. Un Rhett Butler postmoderno con aficiones sadomaso y pectorales mejor definidos. ¿Quién no quisiera sacar a semejante portento de las sombras?”.

Más que ante un libro, nos encontramos ante un arquetipo, del profundo deseo femenino de convertir a su hombre en la mejor versión que puede llegar a ser de sí mismo. El sueño redentor. Por suerte aún nos queda mi  punki favorita, la nada azucarada señorita Salander que quiere a Blomkvist con todas sus contradicciones, con su barriga peluda y sus historias a cuestas. Y que sabe respirar sin él, no como Anastasia, que pasa un día lejos de su galán y ya está, literalmente, al borde del desmayo.

Lo más notable es que esa dependencia enfermiza que se desarrolla entre los protagonistas de Cincuenta sombras tiene por objetivo graficar la profundidad de su amor, pero yo me quedo con el de Lisbeth. Porque ama a Mikael desde su insondable condición de solitaria, sin pretender que llene ningún vacío en su vida, sin necesitarlo… ¿Hay alguna forma más profunda?

(Ahora, dicho lo dicho… ¡yo igual quiero ver la película!)

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25 pensamientos en “Cincuenta sombras de Grey o el sueño de la piba

  1. Supongo que el amor diario, si se logra sobrepasar la rutina, el tedio, si se consigue permitir el espacio ajeno y no sentir amenazado el propio, supongo entonces que sa forma es la mas profunda tras los años….Sin embargo conozco mejor la de Lisbeth! Un abrazote Ava, queremos más y más y más!

    • Me encanta la imagen y no podría estar más de acuerdo!!! Lamentablemente la vida no siempre te da la oportunidad de desarrollar una relación así, se necesitan dos para bailar un tango… De cualquier manera, para que un amor germinal se pueda convertir en eso que dices creo que el respeto por la libertad de cada uno y la capacidad de permanecer entero sin el otro son la mejor base, lo que permitirá llevar la relación a un estado de colaboración, de equipo, y no de dependencia (lo que no quita, por supuesto, que en el camino haya que meter muchos otros ingredientes en el guiso). Norman Winther y May Loo, por ejemplo… esa es para mí una historia de amor!

  2. Eso si, me mantengo Irredimible, incorruptible, y a mi no me salva nadie, entre otras cosas porque no quiero ser salvado de ninguna de mis muchas pasiones 😉

  3. Lo que también ocurre es que cuando se ama, cuando se ama en serio, todo el cuerpo se conmueve con la sensacion de haber nacido para ello, cada dia al lado de tu amor transcurre con la sensacion de que no importaria que el mundo acabara entre sus brazos…que dificil es con esa droga tan intensa querer hacer la propia vida, escalar era arena en la boca sin ella, subir paredes, cualquier cosa, y con ella podia estra quieto, acallado…eso hace qu ete entregues qu etu entrega sea entera, y luego algun dia hay que parar, recuperar elpropio ritmo, que dificl es amar, amra en serio y no hacerse adicto a la droga, jeje. Yo tengo toda la intencion de apreNder!

    • Ah… amamos el amor, la droga, la paz que nos proporciona… pero es efímera, y aunque unos pocos bendecidos consigan que dure 50 años siempre nos iremos solos, como vinimos, a enfrentar ese gran todo, esa gran nada que hay al otro lado del latido. A veces siento que el amor nos hace olvidar la muerte de alguna manera, ahí está su embrujo. Y aunque creo que el deseo es energía que se mueve libre, y que el ser humano no es naturalmente monógamo, por otra parte no puedo imaginar forma más hermosa de honrar el destello de vida que se me ha regalado que envejeciendo al lado de un ser amado. Y para eso también tengo toda la intención de aprender! 😉 Un beso enorme

  4. Ava eras mi última esperanza de leerlo, no lo he leído por muchas razones y esperaba que tú me dieras alguna para leerlo,me temo que esos libros no caen. Gracias por el post, me has ahorrado unas cuantas horas de aburrimiento

    • Jo, lo siento! Igual las primeras escenas no están mal, en plan para llegar ‘entonadita’ a un encuentro por ejemplo (bueno, yo es q me entono muy facilito!), pero a medida que vas pasando las páginas la cosa decae patéticamente, cliché tras cliché… 😦

  5. Te agradezco el post, Si estaba decidido, ” no los iba a leer”, hubiera cambiado de opinión si alguien que también se resistía al final decía algo positivo, Leí que los ibas a leer y me tenías expectante, por eso me ha hecho mucha gracia tu post.

  6. Muchas gracias! Después de leer tu comentario me metí a tu blog. No pude cotillear mucho pero lo que leí me encantó, así q te agregué a mi blogroll. Este finde le voy a hincar el diente con calma!!! 😉 Un abrazo.

  7. Estos libros para que gusten, te tienen que gustar las historias de amor pasteloso. A mi me gustan, así que disfruté mucho leyéndolos. El caracter de Christian le daba un toque oscuro que me gustaba todavía mas. Aunque según avanza la historia se va ablandando… Pero los disfruté bastante en general…

  8. Me vas a capar a mordiscos, pero ahí va: empecé las dichosas sombras y no pasé de la página 35. Sí, soy algo quisquilloso e hipercrítico (oye, tu blog ha sobrevivido con gran nota a mi paso…), y la verdad, lo poco que leí me parecía tan previsible que tuve que dejarlo. Bueno, me lo leeré, aunque sea sea for the laughing…

    Niña, me vas a llevar por el camino de la perdisao… O mejor aún.

    Un beso de este tu panda servidor,
    Jack y sus Chatterleys.

  9. Empecé el libro el miércoles (sí, soy masoquista, Ava) para, esta vez, leerlo pagina a pagina y con una bolsa para mareos a mano. Llevo 104 páginas y debo decir que entiendo la ñoñería de la prota. Se supone que es una calientabraguetas (pobre José…) con menos experiencia erótica que la Caponata. Es de suponer que se empape toda (de baba) al ver la macizorro del señor Grey (luego todo el monte amanece más temprano y si te he visto Dios le ayuda). En eso es lo único que le veo lógixo. Por lo demás es muu repetitivo.

      • Huyo, Ava. Ciento cincuenta páginas y mi paciencia ha dicho basta. No es que sea monótono, previsible y repetitivo -el labio a morder, el despeinado del Grey, los pantalones que le cuelgan…-, es que el ritmo es tan lento que te da tiempo de construir la Sagrada Familia con palillos entre una escena ‘emocionante’ y la siguiente.

        e) si te pillo no contestas porque te como a…

        …besitos,
        Jack.

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