Pablito y el sexo

(Dedicado a mi sobrino)

Pablito

Pablito nunca ha tenido sexo. Pronto va a morir, a menos que ocurra un improbable milagro, y va a morir sin tenerlo. Pablito es mi sobrino, tiene parálisis cerebral y hace más de 14 años que mantiene un idilio terrible con la vida. Y digo idilio porque parece amarla por sobre todas las cosas, de otra manera no se explica que haya resistido tanto tiempo en ese cuerpecito tan maltratado.

Sé que puede parecer un arranque curioso para un blog sobre sexo. Podría haber esperado otro momento para comenzar esta aventura, uno más apropiado, en el que mi corazón se sintiera más liviano, más propenso a celebrar la existencia. Pero una de las cosas en las que creo profundamente es que el sexo está íntimamente relacionado con la vida, no es un elemento o un “aspecto” más de ella, es su fuente. Al igual que la muerte. Quienes somos sexuales -es decir, la gran mayoría de los seres humanos- tenemos muchas cosas que contar fuera de la cama, muchas historias; tenemos amigos, familias, esperanzas, ilusiones… que son tan’ nosotros’ como la representación que mostramos sobre las sábanas. La energía es sólo una, no se divide, sólo adopta distintas salidas, distintos flujos. Y a veces algunos se nos estancan.

Cuando pasan cosas así, cuando uno se enfrenta a la pérdida de un ser querido, alguien cercano, suele ocurrir que nos replanteamos la forma en que estamos viviendo y las cosas que tenemos, y nace en nosotros un impulso por valorarlas mejor, aprovecharlas, de alguna manera sentir la tranquilidad de que, cuando nos toque, nos vamos a ir sin remordimientos, sin cosas no dichas… sin polvos no follados. La muerte a veces tiene ese lado purificador, que nos permite -como si de un momento orgásmico se tratara- atravesar la tristeza armados de una momentánea claridad. Y la mía es la siguiente: Tengo salud, tengo piernas, tengo impulsos deliciosos y burbujeantes. Tengo gustos clásicos y exóticos, una boca con todos sus dientes, dos tetas pequeñitas pero maravillosamente funcionales, con una hipersensibilidad que ya quisieran muchas. Tengo terminaciones nerviosas repartidas por cada rincón de mi anatomía, dos manos para tocar y kilos de imaginación. Además de tantas, tantas otras cosas…

Y a partir de ahora tengo un blog! Espero que os vaya gustando.

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